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Reportaje:FÚTBOL | Tercera jornada de Liga

El remedio es la rutina

El Barça apuesta por recuperar las viejas costumbres, poner más atención y mezclar bien el juego

La expedición del Barcelona regresó el sábado por la noche de San Sebastián con muy mala cara. Más que reproches, que los hubo en los jugadores por no saber cerrar el partido y en los técnicos porque la rueda de cambios corrigió más la alineación que el partido, se coincidió en el diagnóstico: se imponía recuperar cuanto antes la rutina y, por extensión, la humildad y la exigencia.

El parón liguero o el virus FIFA nunca le sentó bien al equipo y el boato recibido por Pep Guardiola con la máxima distinción recibida del Parlamento catalán no ayudaron precisamente a concentrarse en el partido de Anoeta. El equipo se distrajo por los dos goles que contó nada más empezar y después se dejó llevar por la corriente blanquiazul. Todo cuanto ocurrió en San Sebastián fue excepcional para el Barça, desde el viaje con un día de antelación por el horario del partido (18.00) hasta la alineación dispuesta por el entrenador después de los de las selecciones, por no reparar en las novedades de la Real Sociedad, un equipo muy renovado con la llegada del técnico francés Philippe Montanier.

La falta de tensión defensiva dejó a los centrales en una situación precaria

Los azulgrana mejoran en verticalidad, pero el sábado perdieron pausa y temple

Los azulgrana no supieron gestionar con su fútbol de siempre una victoria que habían alcanzado de repente con una de las variantes tácticas del curso. El punto de inflexión del partido lo marcó Alexis Sánchez, un extremo profundo y agresivo que se lesionó a la media hora y estará ocho semanas de baja por una rotura en los isquiotibiales. Alexis y Pedro dan profundidad y agresividad al Barça y sus movimientos de desmarque no solo mantienen la tensión, sino que propician roturas para la segunda línea, entradas a favor de los volantes, un terreno idílico para un jugador con llegada y gol como es el caso de Cesc. A la que el equipo se aflojó, la media se venció y la defensa se convirtió en vulnerable.

Aunque Guardiola tocó todas las líneas en su intento de repartir esfuerzos y dar bola a cuantos jugadores componen la plantilla, la crítica deportiva se centró en la composición de la zaga y especialmente en la pareja de centrales, Busquets-Fontàs, un dúo diferente al que forman Piqué y Puyol e incluso al de Mascherano y Abidal, que habían venido actuando desde el inicio del ejercicio. Guardiola ya usó de central a Busquets antes de que se lesionara Puyol la pasada temporada y se rompiera el dúo con Piqué,

El cuerpo técnico no está descontento con el resultado del experimento en el eje de la defensa y tampoco nadie en la Ciudad Deportiva movió ayer un dedo para señalar a Busquets y Fontàs por mucho que a ratos les faltó contundencia y rapidez para corregir a sus compañeros, sobre todo a los laterales: Adriano, que reaparecía de una lesión, y Alves, que volaba por la izquierda. Aunque nadie pudo echarle el lazo, no fue el mejor día del brasileño, sobre todo porque desatendió sus obligaciones defensivas. De él se da por hecho que da más de lo que quita, sobre todo en el ataque, pero le cuesta tapar los centros y ayudar al central derecho.

Hay jugadores, por lo demás, a los que les cuesta más que a otros encontrar su mejor forma, futbolistas diesel, afectados también por los partidos de la selección. Villa, Pedro o Busquets no están aún a gusto y Xavi progresa con el paso de los partidos. Tampoco funcionaron como revulsivos Messi e Iniesta, claves en el arranque de la temporada, presidido por la conquista de las dos Supercopas. A La Pulga nunca le gustó salir empezado el partido.

Messi e Iniesta, junto con Cesc, fueron fundamentales en la goleada al Villarreal. El volante catalán ha dado dinamismo y verticalidad a un equipo que, en contrapartida, perdió pausa y tranquilidad en Anoeta cuando empató la Real. A los azulgrana les costó combinarse, asociarse, elaborar el juego -perdieron la pelota 68 veces- y no se conectaron con la asiduidad habitual. A cambio, Cesc y Xavi sincronizaron muy bien el pase interior con las recepciones de Alexis y Pedro.

La mezcla del juego vertical con el horizontal se presenta como uno de los retos del equipo. Los barcelonistas han evolucionado en su fútbol, pero ahora necesitan recuperar sus automatismos y señas de identidad, el control y gobierno del juego, la presión en la cancha contraria. "Ganar va a ser cada vez más difícil", coinciden voces autorizadas del vestuario del Camp Nou, "y no será solo por culpa nuestra, sino de los rivales. Necesitamos, sin embargo, recuperar la normalidad perdida y perseverar en lo nuestro. El problema del partido de Anoeta es que nunca pensamos que tendríamos que pelear por el resultado después del buen inicio".

Los técnicos piden más atención a los jugadores y unos y otros coinciden en que hay que vencer la desidia. La expedición viajó ensimismada a San Sebastián después de tanta admiración como ha recibido el Barça desde que se inició la temporada. Y ahora el calendario es difícil: Milan, Osasuna, Valencia y Atlético.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 2011