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El Conservatorio, en tierra de nadie

El precio de la matrícula para este curso, fijado por la Comunidad, se duplica para la mayor parte de los alumnos "por adaptación a Bolonia"

El 3 de septiembre comenzó el plazo de matriculación para los músicos del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Julia, que entra este curso en segundo de fagot, se encontró al llegar a secretaría con una sorpresa: las tasas de las enseñanzas artísticas habían cambiado, y los estudios musicales se habían convertido en los más caros de todas ellas. La institución se encuentra en una encrucijada tras pasar el año pasado al marco jurídico superior -como las universidades- y con la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, conocido como proceso de Bolonia.

A pesar del nuevo marco, el centro sigue dependiendo de la Ley Orgánica de Educación (LOE) y no de la de Universidades (LOU). Esto se debe a que el Conservatorio no es una institución universitaria ni nunca lo ha sido. Depende de la Consejería de Educación, por lo que tiene que recibir órdenes del Gobierno regional para tomar decisiones como el plazo de matriculación o las tasas.

El proyecto de la Universidad de las Artes está parado desde hace un año

La Consejería de Educación fija en hasta 12.000 euros el coste por año

La solución que dan desde la dirección del Conservatorio para que el centro dé el salto es la creación de la Universidad de las Artes, que llevan reclamando a la Comunidad desde el pasado 7 de octubre. En ella se integrarían, como facultades, los seis centros de enseñanzas artísticas de la región. Eso les permitiría gestionarse como un centro universitario. Hasta que llegue ese momento, siguen dependiendo de Educación. La Consejería publicó el pasado 17 de junio los nuevos precios de matrícula del Conservatorio, que varían según la renta per cápita familiar del alumno.

La matrícula por curso, en el supuesto de que se curse una media de 60 créditos anuales -240 del grado completo divididos en cuatro cursos-, se eleva en ciertos casos a más de 12.000 euros. En el curso anterior la matrícula rondaba los 600 euros para todos los alumnos. La Consejería ha querido mostrar con esta subida "el elevado coste de estas enseñanzas".

Ahora bien, la Comunidad ha dispuesto una serie de bonificaciones en función del nivel de renta. Si es inferior a 15.000 euros se obtiene un 95% de bonificación, por lo que la matrícula sale por 648 euros, un precio parecido al de 2010. Si la renta se mueve entre los 15.000 y los 50.000, el caso de la mayoría de los alumnos según los mismos y el Conservatorio, la matrícula sale por 1.240 euros, el doble. Solo si la renta supera los 100.000 euros se tienen que abonar más de 12.000 por curso. La Consejería se escuda en que estos cambios se deben a "la adaptación de los planes de estudio".

A Julia, la matrícula le costó el año pasado poco más de 600 euros; este año tiene que pagar 1.240. "Mi familia es de clase media, mis padres son funcionarios y nuestra renta familiar supera por muy poco los 15.000 euros", explica. Para ayudar con el coste del curso, por las tardes da clases de música a tres niños, pero ahora baraja buscar otro trabajo. "Y eso que yo tengo la suerte de que vivo en Madrid y en casa de mis padres", dice.

En el centro hay dos tipos de alumnos: los regidos por la LOE y los regidos por la LOGSE. "Ahí se produce una doble vertiente porque, mientras a los de la LOGSE no les afecta, a los de la LOE les supone una subida increíble, y desde el centro no es una decisión que nos guste", explica Manuel Martínez, vicedirector del Conservatorio.

El caso de Antonio, estudiante de flauta, es parecido al de Julia: su padre es autónomo y supera por poco los 15.000 euros de renta que elevan la matrícula a 1.240. "Otros años me han dado una pequeña beca, pero no me llega para poder vivir en Madrid y tengo que venir cada día desde Toledo", explica Antonio, que se matricula en segundo. Para venir a clase tiene que coger un autobús hasta Parla, desde allí un tranvía hasta la estación y luego un tren a Atocha. "Para mantenerme hago todos los bolos que me salen: bodas, conciertos con orquesta, eventos empresariales... Porque esto es una carrera que no es solo la matrícula, sino también un instrumento que hay que mantener", explica.

Hay otras opiniones intermedias. "Han subido las tasas de matriculación porque somos un grado, que es lo que llevamos pidiendo mucho tiempo", comenta Natalia, que va a entrar en segundo de violonchelo y a la que también le costará el curso el doble del año pasado. "Tengo una hermana pequeña y mis padres trabajan los dos. No me parece mal que suban las tasas, pero creo que tienen que ajustar las proporciones", explica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de septiembre de 2011