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Análisis:ANÁLISIS

Con los pies en el suelo

Yohan Blake ha ganado de forma inesperada los 100 metros de Daegu corriendo a su manera. Diferente a la estratosfera en la que nos había situado Usain Bolt. Blake salió mal, con el tercer peor tiempo de reacción. Usó muy altas revoluciones de pasos. Estas alcanzaron su pico entre los 20 y los 40 metros (5,5 pasos cada segundo). En esa zona de la carrera, el motor de Bolt funciona mucho menos revolucionado, a solo 4,54 pasos por segundo. Incluso los de Asafa Powell (4,96) y Tyson Gay (4,90) también van más relajados. A partir de los 40 metros bajó un poco la frecuencia de pasos y aumentó algo la amplitud. A mitad de carrera, dio sus pasos más largos (2,63m), lejos de los 2,85m que marca Bolt en el último tramo.

Hasta la segunda mitad de la carrera Blake no se puso por delante. Y consiguió su máxima velocidad en el tramo de los 60 a los 80 metros (43 km/h). Así probablemente también alcanzase el mayor pico de velocidad de todos los finalistas. Los estudios biomecánicos de los Mundiales de atletismo han mostrado que habitualmente quien consigue el pico de velocidad suele ganar. Pero hay excepciones, como bien sabe Powell, que fue el más rápido (pico de velocidad) en la final de Osaka 2007 y acabó tercero. Tyson Gay, el ganador ese día, tuvo mayor velocidad media.

Cuando Blake llegó a los 87 metros ya había dado 40,9 pasos, los que da Bolt en los 100. Ahí ya estaba disminuyendo su velocidad en mayor medida de lo que hizo Bolt en la final de Berlín (la que se tomó en serio). Eso es normal, ya que los estudios de los Mundiales describen pérdidas de velocidad en el último tramo (80 a 100m) que van desde el 2% hasta el 13%. Finalmente, Blake acabó su carrera en 46,8 pasos, con una velocidad media, sin contar el tiempo de reacción, de 36,9 km/h frente a los 38,2 de Bolt en Berlín. Sin olvidar que en Daegu el viento sopló 1,4 m/s en contra.

Blake nos ha devuelto los pies a la tierra a todos. Los récords son siempre muy difíciles. Los excelentes estados de forma, además de perecederos, se cruzan pocas veces con las condiciones necesarias para la eclosión. Bolt, consciente de que sus oportunidades se irán agotando, ya no volverá a bailar la danza de Pekín en los últimos 20 metros. Blake, más joven, concentrado en la carrera y empleado a fondo, ha conseguido su mejor marca del año. Y, a pesar de que los registros han estado lejos de los del último Mundial, la final de los 100, sin récord, sigue siendo emocionante, llena de detalles y muy intensa.

Xavier Aguado Jódar es biomecánico del Deporte y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de agosto de 2011