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El conflicto libio | Repercusiones en la región

Burkina Faso ofrece asilo al dictador y su familia

El Gobierno de Burkina Faso afirmó ayer que estaría dispuesto a acoger en su territorio al coronel Muamar el Gadafi y su familia, tras reconocer al Consejo Nacional de Transición (CNT) de Libia como único representante de ese país. En una declaración leída por el ministro de Exteriores, Djibril Bassolet, el Ejecutivo burquinés se declaró preparado para dar la bienvenida a Gadafi en su territorio si "él lo desea".

Burkina Faso fue uno de los principales aliados de Libia en los años noventa, cuando ambos países eran acusados con frecuencia de alentar conflictos en África Occidental mediante el suministro de armas a insurgentes. Cuando Libia sufrió el impacto de las sanciones internacionales en aquellos años, Burkina Faso, junto a otros países africanos, se comprometió a violar las sanciones en la cumbre de 1998 de la Organización para la Unidad Africana (OUA), antecesora de la Unión Africana (UA).

A pesar de que más tarde las relaciones entre el presidente burquinés, Blaise Compaoré, y Gadafi se fueron deteriorando, sobre todo por sus discrepancias acerca de la construcción de la Unión Africana, la alianza nunca se rompió del todo y en la capital de Burkina, Uagadugu, un hotel y la sede de un banco son aún elementos visibles en la ciudad de la larga amistad entre Compaore y Gadafi.

Destinos africanos

La oferta burquinesa de asilo es la primera que se confirma oficialmente después de que Sudáfrica, Chad, Angola y Zimbabue fueran señalados como posibles destinos del dictador en caso de fuga al exterior de Libia. En el caso surafricano, la ministra de Exteriores, Maite Nkoana-Mashaane, tuvo que salir al paso de los rumores y aclarar que Sudáfrica no estaba intentando facilitar la salida de Gadafi de Libia, y mucho menos que estuviese en los planes del Ejecutivo de Johanesburgo enviar un avión al país árabe para posibilitar la fuga del dictador.

Angola y Zimbabue no hicieron ninguna declaración sobre si estaban o no dispuestas a acoger a Gadafi. Pero apenas tres días antes de que comenzara el desmoronamiento del régimen libio, el presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, había pedido el fin de las operaciones militares de la OTAN para permitir una salida negociada a la crisis libia. Dos Santos es el actual presidente de turno de la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC, en sus siglas en inglés).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de agosto de 2011