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Los estertores del régimen libio

Trípoli celebra la llegada de los rebeldes

Miles de personas en la capital libia festejan la entrada de los sublevados - El Gobierno asegura que casi 1.700 ciudadanos han muerto en un día de combates

Los rebeldes avanzaron ayer hacia Trípoli, rompieron las líneas de defensa del régimen, combatieron en varios barrios de la ciudad y tomaron la céntrica plaza Verde, también llamada de Los Mártires, donde miles de personas festejaron su llegada. "Ahora somos libres", decía un hombre entrevistado por Al Yazira. Un portavoz del régimen libio indicó horas antes en la televisión estatal que en el último día de combates habían muerto 1.667 personas y los hospitales se encontraban desbordados.

Conquistada la estratégica ciudad de Zauiya, 50 kilómetros al oeste de Trípoli y sede de una de las principales refinerías de Libia, decenas de insurrectos marchaban en sus camionetas hacia el bastión de Gadafi, después de comprobar que una gran base de la brigada de élite que dirige Jamis Gadafi había sido abandonada. El líder libio se dirigió dos veces a la nación mediante grabaciones en televisión. Su mensaje: resistirá hasta el final. "Temo que Trípoli va a arder", afirmó Gadafi.

Los insurgentes tomaron la céntrica y emblemática plaza Verde

Desde Bengasi, capital de los rebeldes, Mustafa Abdel Jalil, presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), aseguró anoche en una entrevista con Al Yazira que había sido capturado Saif al Islam, uno de los hijos de Gadafi. Conforme avanzaba la noche, el mismo canal informaba de que los hijos de Gadafi capturados eran dos -Saif y Saadi- y otro, Mohamed, se había rendido. El canal consiguió iniciar una entrevista por teléfono con Mohamed Gadafi, pero fue abruptamente interrumpida al oírse unos disparos. Pocos minutos después, el ministro de Justicia del opositor Consejo Nacional de Transición, Mohamed Al Alaqi, informaba de que también había sido detenida Fadhia, la primera esposa del dictador y madre de Mohamed Gadafi, según Efe.

Los rebeldes están convencidos de que se trata de la última ofensiva para derrocar al dictador, seis meses después del inicio de la revuelta. Musa Ibrahim, portavoz del Gobierno, admitía por la tarde que grupos de rebeldes habían entrado en Trípoli. Las agencias informaban de que los tiroteos habían alcanzado la zona donde está el hotel que alberga a los periodistas extranjeros. "La ciudad está bien defendida por miles de soldados profesionales y voluntarios. Todo está bajo control", aseguraba Ibrahim, quien añadió que miles de hombres y mujeres habían recibido armas para combatir a los rebeldes. Sin embargo, los insurgentes aseguraban que las fuerzas leales a Gadafi estaban abandonando la capital.

A pesar de los reveses frecuentes que habían padecido los insurgentes en los últimos días, su avance se mostró consistente en el oeste de Libia. En el este, sin embargo, aún se combatía ayer por tarde en la ciudad petrolera de Brega, que el Gobierno se resistía a abandonar porque es un enclave fundamental. También enTrípoli, incluso después de tomar la Plaza Verde, varios portavoces de los rebeldes reconocieron que aún quedaban focos de resistencia pro Gadafi.

Todos esos avances habrían resultado imposibles sin la participación de la OTAN, cuyos aviones bombardearon ayer un aeropuerto de Trípoli y ayudaron a los rebeldes en su camino hacia las puertas de la ciudad.

Los insurrectos indicaron que también desde Misrata -200 kilómetros al este de la capital- cientos de milicianos se dirigían por mar hacia Trípoli.

"Estamos coordinando los ataques dentro de Trípoli y las fuerzas en las afueras de la ciudad están preparadas para entrar", apuntaba Anuar Fekini, uno de los jefes militares rebeldes. "Si llamas a cualquier móvil en Trípoli", agregó, "escucharás el bonito sonido de las balas de la libertad".

Mientras, por la tarde, Gadafi se dirigía a su país por segunda vez, precisando el día y la hora en que hablaba para dejar claro que no era un mensaje grabado tiempo antes. Como otras veces, su versión de los hechos se alejaba de la realidad. "Los rebeldes están huyendo como ratas hacia las montañas", dijo el coronel.

En Bengasi, capital de los rebeldes en el este de Libia, se vivía esta madrugada un ambiente de delirio. Decenas de miles de personas salieron a las calles para celebrar las noticias que llegaban desde Trípoli. Cláxones, disparos de armas automáticas y gritos sobre el final de Gadafi ensordecían el bastión rebelde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 2011