Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Trias, en Sants: "Bienvenidos a la fiesta de Gràcia"

El alcalde se confunde de barrio al saludar a los asistentes en el pregón - Más de 1,5 millones de visitantes han disfrutado de los festejos y decorados

El barrio barcelonés de Gràcia cierra hoy su fiesta mayor, aunque le pasa el relevo de la juerga a Sants. Aunque algunos, como el alcalde Xavier Trias, parecen no querer que se acabe. Trias sufrió ayer un lapsus en el pregón de Sants y dio la bienvenida a la fiesta mayor de Gràcia. Después rectificó.

El pistoletazo de las fiestas en Sants lo dio la cantante Núria Feliu, qué combinó la lectura con el canto durante el pregón. Feliu, vecina del distrito, agradeció que este año se le escogiera por elección popular para ser la encargada de dar inicio a la celebración. El alcalde, por su parte, confundió, de entrada, las dos fiestas mayores. "No quiero ser como Clos", bromeó Trias, tratando de enmendar su error. Los silbidos no se hicieron esperar.

Según estimaciones parciales del Ayuntamiento, han pasado 1,5 millones de personas por los festejos en Gràcia. La tranquilidad ha sido la nota predominante en los ocho días de juerga, aunque durante el desalojo del amanecer de ayer se detuvo a cuatro personas en la plaza del Raspall por desacato a la autoridad.

Esta fiesta mayor es el súmmum de lo que sucede por estos días en una ciudad adormecida por el verano, pero que por dentro sigue viva. No solo los políticos desfilan por allí o los turistas que antes no tenían ningún motivo para cruzar la Diagonal se animan a hacerlo. También lo hacen las alegrías, tristezas y miserias humanas.

Las inmensas tijeras que sirven de portal a la decoración sobre los recortes de la calle de Sant Pere Màrtir, en Gràcia, enmarcan un espacio con una aureola de tristeza. Es viernes a media tarde y la juerga está a medio gas. La calle, uno de los sitios donde se desarrollan las fiestas alternativas de Gràcia, está de luto. Josep Mayoral, un miembro de la Asamblea de Jóvenes de Gràcia y conocido independentista murió el jueves en un choque en la calle de la República Argentina.

El joven, de 27 años, era uno de los miembros del grupo Los Tres de Gràcia, que fue juzgado por la Audiencia Nacional en 2002 por quemar varios cajeros electrónicos. La pérdida de Mayoral hizo que se cancelaran las actividades de la calle y algunas del Raspall. "Es extraño seguir con las fiestas sin Pep. Muchas cosas nos lo recuerdan", dice Silvia, una de las organizadoras. Ayer le rindieron un homenaje.

Más arriba, en la calle de Perla, un joven periodista ofrece cervezas a todo el mundo. "Invito yo", dice, mientras aparta los dos euros que vale la birra para pagar con un billete de 20 euros. "Tengo un contrato, tío, ¡de periodista! Cuando me explicaban que era un plus del salario no entendía", cuenta con gracia. Sus amigos lo felicitan. "Abandono la precariedad, tío", remata. Sí, en Gràcia también suceden milagros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de agosto de 2011

Fe de errores
Josep Mayoral, de 27 años, fallecido el pasado día 18 en un accidente de tráfico, no fue juzgado por la Audiencia Nacional en 2006, acusado de quemar cajeros, como publicó EL PAÍS el 21 de agosto. El juez, a instancias de la fiscalía, archivó la causa al no encontrar indicios de delito.