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Lloret clama contra el turismo 'low-cost'

1.500 vecinos marchan contra los disturbios de las últimas semanas - "Tenemos que hacer autocrítica", leyó el actor Marc Bertran en un manifiesto

María, de seis años, dedicó la calurosa tarde de 15 de agosto a colorear una pancarta en la que podía leerse, con letra irregular: "Te quiero, Lloret". Junto a ella, 1.500 personas se manifestaron ayer en silencio durante una hora por esta localidad de la Costa Brava para protestar contra el turismo de borrachera, también llamado low-cost, que en el último mes ha vivido graves disturbios causados por jóvenes extranjeros y ha muerto un menor de 15 años durante una reyerta. "Hemos hecho esta manifestación para demostrar que queremos a Lloret de Mar y que no nos gusta la mala imagen que se da de la población al resto de Cataluña, España y el mundo", leyó el actor Marc Bertran en el manifiesto preparado por los vecinos.

Bajo la atenta mirada de centenares de turistas, muchos de ellos asomando sus bronceados por los balcones de los hoteles, los vecinos recorrieron las principales calles del municipio, incluida la polémica avenida de Just Marlés -la que concentra gran parte del ocio nocturno-, para acabar en la plaza del ayuntamiento, donde fueron recibidos con los aplausos de vecinos que esperaban su llegada. "Tenemos que hacer autocrítica; todos somos responsables de alguna manera. Por ello, es absolutamente necesaria la implicación de todos nosotros: ciudadanía, empresarios, Administraciones públicas y mundo asociativo", continuó Bertran.

La pasada semana, jóvenes turistas atacaron con botellas y otros objetos a la policía en las madrugadas del lunes y el jueves, provocando una auténtica batalla campal entre ellos y los Mossos d'Esquadra y Policía Local que acabó con más de 20 detenidos y heridos leves. A estos incidentes se suma la tensión registrada tras la muerte el 17 de julio de un menor de 15 años vecino de Lloret, que murió presuntamente a manos de un grupo de jóvenes procedentes del sur de Francia conocidos por los conflictos que causan cuando acuden a la localidad.

Entre los manifestantes también pudo verse al alcalde del municipio, Romà Codina (CiU), y a algunos de los concejales del Ayuntamiento, que asistieron al acto, de iniciativa popular, como vecinos y no como representantes municipales. "Lloret no es solo gente bebiendo, gritando y rompiendo mobiliario urbano", lamentó la ciudadanía en el escrito del manifiesto. Aunque sí hay gente decidida a quedarse en Lloret, como una mujer que comentaba a su grupo de amigas: "Ahora tengo segunda residencia aquí, pero cuando me jubile será la primera, no tengo ninguna duda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de agosto de 2011