"A partir de agosto no podremos enterrar a los muertos"

Moià se declara "en estado de emergencia" porque se ha quedado sin dinero

"En estado de emergencia", así describe la situación de Moià (Bages, 5.700 habitantes) su alcalde, Dionís Guiteras (Ara Moià). La caja del Ayuntamiento está vacía, así que no se podrá hacer frente al pago de nóminas y servicios a partir de agosto, cosa que afectará desde la iluminación de las calles a los trabajadores municipales, como la limpieza o el cementerio. Moià es el caso más al límite de las maltratadas finanzas municipales que esta semana han recibido la atención de la Generalitat en una reunión con 38 municipios en dificultades.

El alcalde de Moià asegura que la situación es desesperada. La cantidad anual de ingresos procedentes de impuestos, como el de circulación, el IBI, etc., se agotará este mes de julio, así que en agosto ya no habrá dinero en la caja. Si no hay medidas urgentes, el panorama que dibuja el alcalde es apocalíptico: "No se pagarán las nóminas de los trabajadores públicos. Puede ser que no haya luz en las calles, que nos corten el teléfono y el suministro de agua, que la escuela se quede sin calefacción, que la policía deje de patrullar e incluso que no se pueda enterrar a los muertos". El alcalde reconoce que si se da algún servicio público, será gracias a la voluntad desinteresada de los trabajadores.

El Ayuntamiento acumula facturas sin pagar desde 2005

La situación del Ayuntamiento de Moià, con un presupuesto de siete millones de euros, es de quiebra técnica. Arrastran una deuda de 24,5 millones con los bancos, pero el problema más grave es de liquidez. En agosto las arcas municipales ya estarán en 350.000 euros negativos y, a este ritmo, el alcalde calcula que acabarán el año con 2,2 millones de déficit.

Pero, ¿cómo ha llegado Moià a esta situación? Principalmente, por una mala gestión. La localidad, que vive del turismo interior y de las segundas residencias, ha notado un descenso de los ingresos que provenían de la construcción. "Pero el problema es que los gastos han crecido mucho. Tenemos servicios sobredimensionados, pensados para una localidad mucho más grande. Así que nos hemos encontrado con una megaestructura que no podemos mantener", reconoce el alcalde. En los últimos años, Moià ha impulsado proyectos como un gran aparcamiento, una piscina, una guardería, una escuela de música o un centro de danza, entre otros.

"El anterior gobierno quería convertir Moià en una gran capital de la futura comarca del Moianès. Pero ahora nos damos cuenta de que la forma de gestionar este plan no ha sido el mejor". Guiteras denuncia que se habían iniciado proyectos sin tener asegurada la financiación. "La piscina se ha pagado con pagarés", remacha. Con todo, el Ayuntamiento acumula facturas sin pagar desde 2005 y son conscientes de que los impagos están teniendo fuertes consecuencias. "Hay muchas empresas que dependen de nosotros al borde de la quiebra. Estamos hundiendo la economía del municipio", lamenta desesperado el edil.

Moià es el municipio con la situación más extrema de los 55 que la Generalitat convocó el pasado jueves.

El Departamento de Gobernación, encabezado por la vicepresidenta del Gobierno Joana Ortega y directivos de Economía, celebraron una reunión, con 38 de los 55 consistorios convocados, para recordarles que deben reducir el gasto y aumentar los ingresos, subiendo impuestos, entre otras vías.

Impuestos y recortes

La Generalitat y muchos municipios recelan de desvelar el estado real de sus cuentas, pero varias fuentes calculan que 200 de los 947 municipios catalanes pueden acabar el año con serias dificultades económicas. Este secretismo no es compartido por todos. "Tenemos que ser transparentes, porque tarde o temprano haremos corresponsables de la situación a los vecinos, porque habrá que subir impuestos o hacer recortes, así que tienen el derecho a saber por qué", apostilla el concejal de Hacienda de Sitges, Jordi Mas. Creixell y Moià también son partidarios de enseñar las cartas y han organizado sendas asambleas vecinales para explicar el estado de las cuentas. Caso aparte son los municipios costeros que también deben hacer importantes inversiones para adecuar sus servicios a la llegada de un gran volumen de turistas.

Desde la Federación de Municipios de Cataluña piden a la Generalitat que se ponga al día de sus deudas con las localidades, compromiso que el Ejecutivo ha dicho que cumplirá antes de finalizar el año. Solo el Departamento de Gobernación debe 110 millones a los ayuntamientos. El área presidida por Joana Ortega priorizará los pagos según las necesidades de los municipios, así que Moià será el primero en cobrar la deuda. Pero más allá de esto, Gobernación ha dejado claro que no dará ayudas económicas extraordinarias. El consejero de Economía, Andreu Mas Colell, ha pedido que "no se haga alarmismo", y se ha mostrado dispuesto a buscar soluciones. "No queremos que nos regalen nada. Lo que queremos es poder tener acceso a medidas que nos ayuden a salir del pozo", afirma el alcalde de Moià, que pide que se les deje contratar nuevos créditos. Una petición difícil ya que en 2009, el ratio de endeudamiento de Moià fue del 173%, pero con el presupuesto consolidado de 2010 el alcalde calcula que puede llegar al 370%.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS