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La policía, preocupada ante el rechazo vecinal a los arrestos de Lavapiés

Los agentes piden medidas para evitar unos altercados cada vez más frecuentes

La policía está cada vez más preocupada por la reacción que están teniendo algunos vecinos, en ocasiones apoyados por las redes del 15-M, cuando efectúan una identificación o un arresto en determinados barrios. Cada vez resulta más frecuente que los patrulleros tengan que pedir refuerzos ante la presión de decenas de personas que les rodean y les impiden realizar su trabajo. Además, temen que estos enfrentamientos puedan ser más graves conforme pasa el tiempo y los protestantes se vean más impunes. Por ello piden medidas urgentes tanto de la Delegación del Gobierno como del Ministerio del Interior para evitar que vaya a mayores.

Las imágenes colgadas en Internet dejan lugar a pocas interpretaciones. En ellos se ve a agentes antidisturbios con el casco puesto y escopeta en mano retrocediendo hasta las furgonetas bajo un coro de gritos e insultos. Se ha repetido al menos en dos ocasiones en las últimas semanas en el barrio de Lavapiés. Pero también ha habido problemas de menor entidad en otros puntos de la región, como Carabanchel o Getafe, en los que la presión vecinal ha permitido incluso que huyeran algunos delincuentes.

"A los indignados se les ha dado todo el poder del mundo", dicen los sindicatos

Los sindicatos policiales calificaron ayer de "vergüenza" y de "preocupante" lo que está pasando. "No se puede intervenir constantemente cuando se es hostigado. Es un espectáculo grave que no se puede permitir, es contraproducente para nuestro trabajo", relata el secretario regional del Sindicato Unificado de la Policía (SUP), Felipe Brihuega.

"Todo esto ha venido porque desde que los del 15-M acamparon en la Puerta del Sol se les ha dado todo el poder del mundo. ¿Cómo se puede trabajar si no podemos hacer identificaciones, detener a personas que trapichean con droga o que tienen un montón de antecedentes?", añade el secretario regional de la Unión Federal de la Policía (UFP), Alfredo Perdiguero.

El Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM), el mayoritario en este cuerpo, emitió ayer un comunicado en el que condenaba los ataques que sufrieron dos agentes el pasado lunes en Lavapiés. "Nos preocupa que se estén instaurando en ciertos lugares este tipo de reivindicaciones que nada tienen que ver con problemas sociales, y sí con delitos que no pueden dejarse impunes", explica el escrito.

Los sindicatos creen que hay riesgo de que los altercados se radicalicen y los agentes tengan que utilizar sus armas. "El otro día hablé con uno de los agentes y realmente temían por su integridad. No sabía si al final tendrían que hacer hasta un disparo al aire", añade Perdiguero.

De igual opinión son los mandos policiales que han transmitido órdenes a sus subordinados de que eviten por todos los medios problemas de orden público. "Como esto no lo frenemos pronto, no sé hasta cuándo podremos aguantar a la gente. No es de recibo que la policía se retire por unos cuantos que tienen ganas de provocar disturbios y que antes o después pueden liarla", explican estos mandos.

Todos los consultados rechazan que haya fines racistas en sus intervenciones: "Solo estamos haciendo nuestro trabajo, que consiste en evitar la delincuencia y que se cumplan las leyes que están vigentes", destacaron fuentes policiales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de julio de 2011