"Iba al 'casal' porque trabajamos"

Fallece un niño de tres años en la piscina de Can Dragó

Entre llantos, a la salida del hospital Vall d'Hebron una mujer abraza a su pareja, también desolada, por la pérdida de su hijo, que ayer disfrutaba de las actividades de un casal porque "la familia trabaja" y querían que se "divirtiera", lamentaron familiares cercanos.

El niño, de tres años y de origen boliviano, murió ayer mientras se bañaba en la piscina municipal de Can Dragó, en el distrito barcelonés de Nou Barris. Ocurrió pasadas las dos de la tarde. El crío estaba jugando dentro de la piscina cuando se sintió indispuesto, según un comunicado del Ayuntamiento de Barcelona. "No se movía, flotaba boca abajo", explicó Miguel Javier, que se encontraba en la orilla de la piscina junto a sus dos hijos cuando ocurrió el accidente.

Más información

Un socorrista y un enfermero de la instalación sacaron al menor del agua y le practicaron las primeras técnicas de reanimación. "Estuvieron reanimándole en vano durante más de media hora", indicó Mireia B. V., que también presenció los hechos. "La monitora del grupo tardó en percatarse de que era uno de los niños que vigilaba", indicó Javier.

Poco después, aunque según los testigos pasaron más de 20 minutos, dos ambulancias del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) llegaron a la piscina. Durante más de una hora, los médicos trataron de reanimar al pequeño, que estaba inconsciente. Lo trasladaron al hospital de Vall d'Hebron, pero el menor llegó al centro en estado crítico y finalmente falleció, según explicó una portavoz del centro hospitalario.

El niño estaba con otros 15 en un casal de verano organizado por la Fundación Social del Raval. A los menores les acompañaban cinco monitores. La teniente de alcalde de Calidad de Vida, Igualdad y Deportes, Maite Fandos, aseguró que cumplían la ratio obligatoria de seguridad, que determina que tiene que haber un supervisor por cada cuatro niños menores de cinco años.El pequeño estaba jugando en el agua cerca de la parte más honda de la piscina, que tiene una profundidad máxima de 1,10 metros, sin manguitos y sin flotador, explicó el responsable de la instalación, Toni Llop. "Estaba con niños mayores que él, que se desenvolvían mejor en el agua. Pero no se dieron cuenta de que algo malo sucedía porque continuaron nadando", detalla Javier.

En esos momentos había en el recinto 250 personas, entre las cuales 63 niños de diferentes casals de verano, lo que no es mucho porque el aforo de la piscina es de 3.000 personas. Según Llop, el grupo del Raval había llegado sobre las once de la mañana y tenía previsto irse a las cuatro. En el momento del suceso, en la piscina había cinco socorristas y hacía poco que los niños habían acabado de comer. "La gente se percató de que sucedía algo porque todo el mundo se agolpó en la zona donde reanimaban al niño", indicó Anna Pérez, de 23 años, que cuando se produjo el accidente estaba comiendo en la terraza de la piscina con sus amigas. "No nos informaron de mucho", señaló, y añadió que los usuarios "se preguntaban cómo era posible que un niño de tres años se bañara sin ninguna medida de seguridad [manguitos o flotador], lejos de un monitor y recién comido".

La piscina no se cerró en ningún momento y volvió a la normalidad a primera hora de la tarde, informaron los usuarios: "Nos hemos continuado bañando con total normalidad".

Los Mossos d'Esquadra asumieron la investigación del caso para aclarar de qué forma murió el pequeño. La autopsia determinará exactamente si falleció ahogado o debido a otras causas, como podría ser un corte de digestión.

Un grupo de psicólogos asistió a la familia en el hospital y el Ayuntamiento también puso a disposición de los compañeros y de los monitores del niño ayuda psicológica en la Fundación Social del Raval. Los miembros del casal no quisieron hacer declaraciones. No es el primer accidente mortal que se produce en el complejo deportivo municipal de Can Dragó -el más grande de Barcelona-, que gestiona la empresa privada Unió Barcelonina d'Activitats Esportives (UBAE) junto con otras instalaciones públicas de la ciudad. En 1998, un niño de cuatro años también murió ahogado. La víctima formaba parte de una excursión organizada por una guardería con un grupo de niños de entre 4 y 10 años. La directora del centro educativo fue condenada a un año y medio de prisión por imprudencia. La familia del fallecido pactó una indemnización de 150.000 euros y retiró la acusación contra UBAE y contra uno de los socorristas. En el año 2000, un joven disminuido físico de 20 años sufrió heridas graves a causa de una parada cardiorrespiratoria mientras se bañaba en las instalaciones.

El accidente más reciente en una piscina sucedió el pasado mes de abril en Balaguer (Noguera) cuando una niña de 13 años murió durante una clase de natación organizada por su instituto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 14 de julio de 2011.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50