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PALOS DE CIEGO COLUMNA i

¿Qué fue de todos nosotros?

Para qué mentir: no uso Facebook ni Twitter, todavía compro periódicos y libros en papel y las dos únicas series de televisión a las que me he enganchado en mi vida fueron Bonanza y Curro Jiménez. Todo esto sólo puede significar dos cosas: o me he hecho viejo o estoy acabado. Añádase a ello que últimamente en esta columna no hago más que hablar de amigos y habrá que concluir que la disyuntiva es superflua y que lo que estoy es viejo y acabado a la vez. No se ría, hermano lector: si ha cumplido usted los 45 y alguna mañana reúne el coraje de mirarse al espejo, comprobará que todo esto no puede acabar bien.

Hoy el amigo es David Trueba, y la excusa, ¿Qué fue de Jorge Sanz?, una miniserie que hace unos meses emitió Canal + y que ya puede verse en DVD. Cuando se estrenó, los críticos de televisión dieron unos días de vacaciones a su proverbial espíritu corrosivo y declararon que la serie marcaba un antes y un después en las series españolas. No sé, no puedo opinar: se me olvidó decir que apenas veo la tele; pero lo que sí sé es que, si uno no tiene el coraje de decirle la verdad a un amigo, es que no es su amigo. Bueno, pues la verdad es que ¿Qué fue de Jorge Sanz? es un experimento desternillante y conmovedor. Como cualquiera con dos dedos de frente, Trueba siempre ha aspirado a vivir entre Woody Allen y Rafael Azcona; a mi juicio, nunca ha estado tan cerca de conseguirlo como aquí. La serie narra seis episodios de la vida de un actor llamado Jorge Sanz, interpretado por Jorge Sanz, que en los años ochenta y noventa fue una de las grandes estrellas del cine español y protagonizó grandes éxitos: como el personaje de Gil de Biedma, Sanz parecía que iba a llevarse la vida por delante, pero ahora, con más de 40 años, arruinado personal, profesional y económicamente, convertido en el símbolo de otra época del cine y en un actor casi póstumo, se siente viejo y acabado (o las dos cosas a la vez) y tiene poderosas razones para creer que esto no puede acabar bien y para pensar, también como el personaje de Gil de Biedma, que envejecer y morir son el único argumento de la obra. Este esqueleto argumental se halla al servicio de muchas cosas, entre ellas un ácido e hilarante canto a la amistad y un homenaje no menos ácido y no menos hilarante a la extraña profesión de actor; pero sobre todo está al servicio de una elegía.

"Íbamos a comernos el mundo y sólo podemos aspirar a aguantar el tipo con dignidad y humor"

Me explico. ¿Qué fue de Jorge Sanz? es una especie de autoficción, palabra pedante con que suele designarse una modalidad literaria que consiste en convertir en ficción la propia vida. Claro que toda ficción es en el fondo autoficción, en la medida en que toda ficción parte de la propia experiencia para convertirla en conocimiento, elevando lo particular a universal; pero en lo que suele denominarse autoficción se da una fusión aparente entre la biografía del autor y la del protagonista de la ficción. ¿Quién es el Jorge Sanz que protagoniza ¿Qué fue de Jorge Sanz? ¿Es el actor que protagoniza la serie? ¿Es el verdadero Jorge Sanz? Por supuesto, existen serias similitudes entre el Jorge Sanz ficticio y el Jorge Sanz real, hasta el punto de que habrá quien haya visto en la serie un ejercicio de exhibicionismo masoquista; es exactamente lo contrario: no sólo porque, como dice Nietzsche, hablar mucho de uno mismo es la mejor forma de ocultarse; también, o sobre todo, porque el Jorge Sanz ficticio no es el Jorge Sanz real, sino sólo una máscara que Trueba le ha puesto a Jorge Sanz para decir aquello que quiere decir. Ahora bien, no olviden que máscara es lo que persona significa en latín, y que la máscara es lo que nos oculta, pero sobre todo lo que nos revela. Esto significa que el falso Jorge Sanz de la ficción es tal vez más verdadero que el verdadero Jorge Sanz de la realidad, un Jorge Sanz quintaesenciado que ha convertido su experiencia en conocimiento y que ya no es sólo Jorge Sanz. Porque la pregunta que la serie plantea de verdad no es ¿qué fue de Jorge Sanz?, sino una pregunta más antigua y más amplia: ¿Ubi sunt?; es decir: dónde están las nieves de antaño; es decir: qué se hizo el rey don Juan; es decir: qué fue de todos nosotros. Igual que Jorge Sanz, también nosotros íbamos a comernos el mundo, y aquí nos tienen: filósofos que iban a ser Nietzsche convertidos en petardistas profesionales, escritores libertarios convertidos en fanáticos del palo a la burra blanca y palo a la burra negra, periodistas prometedores convertidos en canallas, críticos literarios valiosos entregados a la chismografía y la maledicencia y, en general, un país que parecía a punto de salirse de la tabla regresando por momentos a su pobreza y su atraso de siempre. Eso es lo que ha sido de Jorge Sanz y lo que Trueba quería decir, la respuesta a su propia pregunta: dado que esto es lo que ha sido de nosotros, a lo más que podemos aspirar es a aguantar el tipo con un mínimo de dignidad y con un máximo de amigos y de humor. Que es como lo aguanta Jorge Sanz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 2011