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PORTUGAL

El Estado tiene que adelgazar

Portugal tiene que cerrar 2011 con un déficit público del 5,9% del PIB, pero a esta altura del año el desvío de este objetivo es de casi dos puntos porcentuales (7,7%), que equivalen a más de 2.000 millones de euros. Para cumplir los objetivos de déficit y endeudamiento de los próximos tres años, el Gobierno se ha comprometido a cumplir las drásticas medidas acordadas con la UE y el FMI a cambio de prestarle 78.000 millones. La aplicación de este programa, presentado esta semana en el Parlamento, no será un camino de rosas.

No por esperada ha causado menos revuelo la suspensión del proyecto de tren de alta velocidad entre Lisboa y Madrid. La decisión tendrá consecuencias en distintos ámbitos, por los compromisos con España y los fondos comunitarios comprometidos. El ministro de Fomento español, José Blanco, ya ha expresado su malestar por la medida, que el Gobierno de centro-derecha portugués dice estar dispuesto a reevaluar.

El nuevo Ejecutivo dice estar dispuesto a replantearse el AVE Madrid-Lisboa

Reducir el peso del Estado es una de las opciones prioritarias del nuevo primer ministro, Pedro Passos Coelho, que apuesta por la privatización de empresas públicas. La lista empieza por el Banco Portugués de Negócios (BPN), nacionalizado por el Gobierno anterior para evitar la quiebra. El problema es que la devaluación de este banco es de tal calibre que no hay compradores interesados en cerrar la operación este mes, como acordó el Gobierno con la Unión Europea y el FMI.

Para el tercer trimestre, están previstas la eléctrica EDP y las Redes Energéticas Nacionales (REN). Sin fecha fija están las privatizaciones de uno de los dos canales de la televisión pública RTP, que despierta el recelo de los dos canales privados TVI y SIC, la línea aérea de bandera TAP, la división de seguros de la Caixa Geral de Depósitos (primer banco público), Correos, aeropuertos, el transporte ferroviario, y una parte de Aguas de Portugal. El Estado pondrá fin además a los derechos especiales (acción de oro) que mantiene en algunas empresas privatizadas, como Portugal Telecom (PT).

Los potenciales compradores portugueses están descapitalizados y sin crédito. Y el tiempo apremia. No hay otra opción que mirar al exterior, en busca de inversores privados. No será fácil en la actual coyuntura. Y las negras perspectivas de la economía portuguesa, con una recesión hasta 2013, tampoco ayudan. Brasil aparece como un firme candidato. El gigante petrolero Petrobrás tiene interés en entrar en EDP, y la compañía aérea TAM mira con buenos ojos a TAP. Angola, con numerosos intereses en Portugal, y los fondos de inversión y empresas de capital de riesgo pueden ser otras opciones.

Las reformas estructurales, como el tijeretazo a un sinnúmero de organismos e institutos públicos y lograr que la justicia sea más rápida y eficaz, son dos de los grandes desafíos del nuevo Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de julio de 2011