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De nuevo al Congreso... a dormir

Un grupo de indignados pasa la noche en la plaza de Neptuno para protestar contra la tramitación de la reforma de la negociación colectiva en la Cámara

Dos centenares de indignados volvieron anoche a dormir en la calle, junto al Congreso de los Diputados, para protestar por el borrador del real decreto de reforma de la negociación colectiva que el Consejo de Ministros aprobó el pasado 10 de junio y que llega hoy a la Cámara baja. Tras su convalidación, la propuesta se tramitará como un proyecto de ley, de modo que estará abierto a las enmiendas de los grupos.

A partir de las siete de la tarde, unas 400 personas se congregaron cerca de la plaza de las Cortes, convocadas por el Movimiento 15-M a través de la página web madrid.tomalaplaza.net. La mitad de ellos permaneció toda la noche de forma pacífica y distendida en la vía cortada al tráfico. El dispositivo de la Policía Nacional, con una decena de furgones policiales, ya había vallado y bloqueado los accesos al Parlamento desde la plaza de Neptuno.

Los debates trataron sobre una huelga general y otra de consumo

Los indignados se sentaron en las aceras situadas a ambos lados de la calle en una especie de grupo de trabajo a medio camino entre el debate, la resolución de dudas y un curso acelerado de política económica. Las consecuencias del Pacto del Euro, la incidencia de la productividad en la crisis actual o la diferencia entre deuda pública, privada y externa fueron algunos de los temas por los que se interesaron los participantes y que recibieron la respuesta de diversos miembros de la comisión de Economía.

Una parte importante se dedicó a pormenorizar los perjuicios del nuevo decreto de negociación colectiva, reforma que ha motivado el acto de protesta que continúa hoy. "El hecho de que en caso de desacuerdo la resolución del árbitro sea de obligado cumplimiento implica la retirada del derecho de huelga", señalaba un chico en medio del círculo. "El árbitro dictamina en igualdad, mientras que el juez resuelve en justicia", puntualizaba otro.

Los indignados apostaron por convocar una huelga general, "posiblemente el 15 de octubre", al margen de los dos sindicatos mayoritarios (UGT y CC OO), a los que acusaron de "llevar 30 años permitiendo las reformas que favorecen la precariedad laboral". Uno de los jóvenes que tomó la palabra recalcó que ni yendo a los tribunales ni con la recogida de firmas se consigue nada. "Hay que tomar los espacios públicos y convocar una huelga que cuente con los trabajadores, con los cinco millones de parados, con los jubilados y con los inmigrantes sin papeles".

El debate dio paso a una animada puesta en común de medidas de presión. Una de las más celebradas fue la de convocar una huelga de consumo para atacar "al núcleo del sistema". Otras de las propuestas que se llevarán a la próxima asamblea general será "tomar los bancos" el próximo lunes -fecha de ratificación del Pacto del Euro- a través de iniciativas pacíficas y visibles, como la retirada masiva de un céntimo o convocar sentadas frente a las sucursales bancarias. Aunque algunos de los reunidos animó a protagonizar acciones de bloqueo de suministros o de centros de abastecimiento, una mayoría defendió primar las iniciativas no violentas frente a las voces que afirmaban "violencia son un millón de familias con todos sus miembros en el paro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de junio de 2011