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El Congreso responde al 15-M con una moción unánime

CiU endurece su negociación con el Gobierno y provoca más inquietud en la votación del decreto de negociación colectiva

Es una moción no vinculante y de mínimos, pero es la primera respuesta del pleno del Congreso a las protestas del Movimiento 15-M, y ha sido aprobada de forma unánime en una legislatura en la que es muy difícil lograr acuerdos entre todos los partidos.

La propuesta inicial de Joan Ridao (ERC) planteaba crear una subcomisión parlamentaria para estudiar las proposiciones de los indignados, pero para que todos los grupos apoyaran la moción ese punto tuvo que ser retirado. El texto final quedó como una breve declaración. Por un lado, insta al Gobierno a presentar la ley de transparencia antes de agosto. El Ejecutivo llegó a aprobar este proyecto de ley, pero luego tomó la decisión de frenar su tramitación, por lo que el apoyo del PSOE a la moción supone una rectificación evidente.

El pleno insta al Gobierno a presentar antes de agosto la ley de transparencia

El segundo punto, mucho más abierto, prevé "aprovechar el trámite parlamentario de la ley para examinar las medidas que sean necesarias para profundizar en la democracia y la participación política, además de la transparencia y control de las instituciones democráticas".

Y, por último, pide "tramitar con la máxima celeridad y diligencia" una proposición de ERC para cerrar vías de agua en la ley de financiación de partidos, fiscalizando, por ejemplo, las fundaciones.

El debate, no obstante, no fue en absoluto suave, porque todos los portavoces reprodujeron los esquemas que en distinta medida han provocado la protesta: enfrentamiento y descalificación entre los partidos y defensa de la denostada actividad de los políticos. José María Lasalle (PP) apoyó la democracia representativa y arremetió contra el PSOE por los incumplimientos de los códigos de buen gobierno. Jordi Jané (CiU) defendió a los diputados frente a las imágenes de escaños vacíos, porque trabajan fuera del hemiciclo. "Si hace falta se viene los fines de semana para no parecer vagos", aseguró Aitor Esteban (PNV). Y Mariví Monteseirín (PSOE) arremetió contra los medios de comunicación por la impresión que dan de la clase política y porque no informan de lo que esta hace. Expresamente lamentó el "periodismo de reacciones", obviando que los medios recogen opiniones de políticos.

Los recortes sociales, la otra causa de las protestas, fueron defendidos por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Senado. Admitió el presidente que el PSOE "sufre por las medidas duras" que ha tenido que tomar frente a la crisis, pero añadió que su partido "sabe sufrir". Ese sufrimiento se ha traducido en la derrota del 22-M. El portavoz del PP, Pío García-Escudero, volvió a exigirle elecciones anticipadas ante la "descomposición económica y política" que, según él, vive España. Como prueba de esa "descomposición", Escudero citó la presencia de "los proetarras" de Bildu en las instituciones, atribuyéndosela al Gobierno y no al Tribunal Constitucional, que permitió esa candidatura.

Zapatero reiteró su intención de agotar la legislatura para culminar las reformas. Hoy mismo, el pleno del Congreso volverá a debatir sobre las medidas económicas en la convalidación del decreto sobre negociación colectiva. El Gobierno prevé tener solo los votos del PSOE, porque el PP votará en contra e intenta que CiU y PNV se abstengan, con el propósito de modificarlo en el trámite parlamentario. Pero anoche se mantenía una gran incertidumbre porque CiU y PNV estaban dispuestos a votar en contra, lo que podría tumbar al Gobierno. El PNV, por no tener respuesta para que se retire el artículo que da prioridad a los convenios estatales y CiU, porque no quiere ser de nuevo el único partido que en solitario salve al Gobierno. Hasta el último momento se mantendrá la negociación y la inquietud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de junio de 2011