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OPINIÓN

Bernanke asegura que la desaceleración es temporal

La recuperación económica está siendo y será un proceso lento, que llevará su tiempo. Ese es el mensaje que lanzó Ben Bernanke, cuatro días después del decepcionante dato de empleo de mayo, que vino a confirmar que la expansión en Estados Unidos está estancada. Un frenazo en el crecimiento que el presidente de la Reserva Federal (Fed) insistió es temporal.

El jefe de la autoridad monetaria estadounidense no se apartó del guión. Como dijo en abril, la desaceleración es consecuencia del lastre del alza del precio de la gasolina en el consumo y al impacto del terremoto de Japón en la cadena de producción, como en el sector del automóvil. Era su manera de decir que sigue jugando la partida con las mismas cartas.

Factores transitorios que, dijo, se van "dispar en los próximos meses". Pero aunque la recesión acabó oficialmente hace dos años, el crecimiento sigue anémico pese a los estímulos. Y el repunte no se corresponde al de otras recuperaciones. Los problemas fiscales de los Gobiernos locales, regionales y federal, junto a la depresión del mercado de la vivienda, explican esta situación.

El jefe de la Fed insiste que la recuperación sigue adelante y tomará cuerpo en la segunda mitad del año, aunque será "frustrantemente lenta para los millones de desempleados". El paro está en el 9,1%, con casi 14 millones de personas sin trabajo. El mercado laboral está "muy lejos de normalizarse", y eso se verá reflejado en el consumo.

Bernanke pronunció un discurso ante la conferencia monetaria en Atlanta a dos semanas de que se celebre la reunión de la Fed, durante la que con toda probabilidad se firmará la carta de defunción del mecanismo de recompra de bonos del Tesoro, el conocido como QE2. Lo que está por ver es qué hará la Fed para apoyar la economía y el empleo.

La mayoría da por hecho que no habrá una tercera ronda de compra de activos, porque eso podría disparar aún más la inflación y porque las cosas están mejor que hace un año. Pero aunque podrá en pausa la máquina de imprimir dinero, lo que si puede hacer es retrasar el alza de tipos y utilizar el efectivo de la venta de activos para comprar más bonos.

El debate, alimentado por la debilidad de los últimos datos, metió al dólar estadounidense en la senda bajista. El valor del billete verde está de nuevo en el mínimo del último mes frente al euro. La divisa europea se paga cerca de los 1,47 dólares. Los tipos de interés seguirán intactos en EE UU en una banda entre el 0% y el 0,25% durante varios meses más.

Hay miembros en la Fed, como Richard Fischer, que no desaprovechan la oportunidad para decir incluso que la subida de tipos es necesaria por la inflación y para tener armas en el futuro para combatir una recaída. Por tanto, se opone a que el banco central siga imprimiendo más, porque considera que en el mercado ya hay suficiente liquidez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de junio de 2011