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Catástrofe en el Pacífico

La OCDE calcula que el impacto económico de la tragedia será "mucho peor" que el de terremoto de Kobe

Las Bolsas europeas caen hasta un 3% tras el batacazo del 10% del Nikkei ante el temor a que la crisis nuclear sea peor de lo esperado.- La tendencia vendedora se extiende de las energéticas o aseguradoras al resto de valores

De la preocupación a la alarma, de la incertidumbre al pánico. Esta ha sido la evolución que han registrado en las últimas jornadas las Bolsas internacionales de referencia ante la posibilidad de que la catástrofe de Japón desemboque en una grave crisis nuclear y tenga un impacto económico peor de lo previsto. De hecho, la OCDE, en un primer análisis de lo ocurrido en el país, ha afirmado hoy que los efectos del terremoto y el tsunami "pueden ser mucho peor" que los causados por el seísmo en Kobe en 1995, cuyo coste fue de unos 100.000 millones de dólares pero no provocó una contracción de su economía.

Aunque el área afectada por el terremoto de la semana pasada, medida en cuanto a su peso en el Producto Interior Bruto (PIB) nipón -de entre el 6% y el 7%- es más o menos comparable a la perjudicada por el de Kobe, "el desastre puede ser mucho peor", añade la OCDE. Para justificar este balance, recuerda que muchas fábricas han tenido que suspender su producción, sobre todo en el sector de la fabricación de automóviles y el de equipamiento eléctrico, así como los daños provocados en las centrales nucleares y los causados por los cortes en el suministro eléctrico, más graves que hace 16 años. No obstante, la organización admite que la destrucción es tan grande que todavía no se puede hacer una valoración del impacto económico total.

La mayor aversión al riesgo expulsa a los especuladores del mercado de petróleo y el barril se abarata en 5 dólares

El temor a que los problemas de la central de Fukushima se agraven ha acentuado las ventas masivas de valores vinculados a este sector económico a lo largo y ancho del globo que ya se registró ayer, aunque hoy el castigo también se ha extendido de manera general al conjunto de la renta variable, lo que agravado las caídas en las Bolsas. Por el contrario, el incremento de la aversión al riesgo ha fomentado la búsqueda de los denominados valores refugio como la deuda soberana.

El resultado del contagio del pánico nuclear y el caos que se está viviendo en Japón, cuyo principal índice -el Nikkei- se ha desplomado más de un 10% y acumula sus dos peores jornadas desde 1987 por el colapso del 19 de octubre de Wall Street, se ha traducido en importantes caídas de las Bolsas europeas, donde el índice que agrupa a sus 300 mayores empresas -FTSEurofirst 300- ha retrocedido en su nivel más bajo desde noviembre.

Por países, el Dax alemán, donde las empresas industriales y energéticas, las más castigadas por las dudas sobre el impacto de la catástrofe y la alarma nuclear, pesan mucho, ha sufrido con el mayor descenso entre los parqués del Viejo Continente. Así, tras llegar a ceder casi un 5%, ha acabado cerrando con un descenso del 3% mientras el Cac parisino ha perdido un 2,12%, Londres un 1,1% y Madrid un 0,8% tras bajar más de un 2,5% por la mañana. La razón de que el selectivo español haya caído menos que el resto está en que sus bancos, que tienen un importante peso en el índice, han mantenido el tono positivo de ayer por el acuerdo en la UE contra la crisis de deuda. En Nueva York, Wall Street ha empezado la sesión con un retroceso del 2% aunque ha frenado los números rojos al 1,33% a la hora del cierre en Europa, también lastrado por sus compañías industriales y con General Electric al frente de los números rojos.

Según coinciden en señalar los analistas, si no hubiera habido crisis nuclear, no se habrían registrado estos desplomes. "La mera noción de riesgo, no solo en los mercados financieros sino de forma general, está obligando a los inversores a replantear sus posiciones", ha afirmado a Bloomberg desde Hong Kong Sandeep Malhotra, directora de la gestora de fondos Clariden Leu. "Los inversores se están colocando en el peor escenario posible para, a partir de ahí, ir recuperándose", ha añadido Keith Bowman, de Hargreaves Lansdown. A la pregunta de hasta dónde caerán, no tiene una clara respuesta: "La situación cambia a cada hora, es muy difícil predecir donde se frenará la caída, ha añadido Bowman, citado por Reuters. En la misma línea, John J. Hardy, estratega de Saxo Bank, cree que el término que mejor define lo que está ocurriendo es el de "tormenta de pánico", lo que hace imposible augurar lo que pasará a continuación en los mercados.

Por sectores, las ventas se han cebando en las empresas nucleares y en los sectores del lujo, ya que estas compañías tienen en los japonesas a unos de sus clientes más importantes, ya que a ellos les venden el 11% de sus mercancias. Por detrás, las siguientes en cuanto a la intensidad del castigo han sido las energéticas, seguidas de cerca por las industriales, ya que lo sucedido en el país asiático ha llevado a los Gobiernos europeos a anunciar la revisión de sus respectivos programas nucleares y estas compañías están muy expuestas a lo que decidan a partir de ahora. Por su parte, las reaseguradotas han prorrogado por tercer día consecutivo las pérdidas, aunque en menor medida que en las jornadas anteriores.

También están hoy padeciendo la salida de papel del mercado y la mayor aversión al riesgo los fabricantes de automóviles, que precisamente habían llamado la atención de los inversores más arriesgados y que ahora se han visto obligado a deshacer sus posiciones especulativas a marchas forzadas. Por este motivo, grandes del sector de las cuatro ruedas europeos como BMW o Daimler AG están registrando importantes recortes. En su contra también pesa el temor a que la catástrofe corte el suministro de los componentes que necesitan para sus vehículos y que vienen desde Japón.

En el lado contrario, la mayor aversión al riesgo ha expulsado a los especuladores del mercado de petróleo, lo que ha motivado un abaratamiento del barril de petróleo brent, de referencia en Europa, de 5 dólares. Gracias a este recorte, ha bajado de los 110 dólares por primera vez en tres semanas. Junto a este factor, también ha condicionado la cotización del crudo las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía de que la demanda será inferior a lo esperado, ya que Japón es el tercer importador de petróleo del mundo. No obstante, está por ver si a más largo plazo la falta de energía nuclear les obligará a aumentar el consumo de este combustible para garantizar el suministro, lo que contrarrestará un eventual descenso del consumo por el parón económico que ha provocado el movimiento sísmico.

También se ha abaratado el uranio, que según los analistas bajará hasta un 25% en los próximos meses. En el lado contrario, se ha encarecido el carbón en Europa porque la paralización de las centrales nucleares en Alemania incrementará la demanda de los combustibles fósiles en el Viejo Continente.

Poca presencia de firmas españolas en Japón

Tanto las inversiones como las exportaciones de España en Japón son bastante reducidas. Aun así, es destacable la presencia de Inditex, que tiene allí 58 tiendas Zara, lo que supone algo menos del 1,2% de los 4.907 establecimientos con los que cuenta en todo el mundo. También es significativa la presencia de Adolfo Domínguez, con 31 tiendas que representan el 4,8% de los 650 locales que posee en total. Otras firmas españolas que operan en el país nipón son Lladró, Porcelanosa, Codorniú o Freixenet, entre otras.

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