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Análisis:BALANCE DE SAN ISIDRO | La lidia

Adiós a la exigencia

Tres salidas a hombros por la puerta grande -José María Manzanares, Alejandro Talavante y César Jiménez-, dos más de los rejoneadores Diego Ventura y Leonardo Hernández, la revelación de Iván Fandiño, catorce orejas cortadas, cuatro vueltas al ruedo, dos heridos graves -el mexicano Ignacio Garibay y el novillero Saúl Jiménez Fortes-, el fracaso de un buen número de ganaderías, el triunfo incontestable de algunas figuras, el ostracismo de la mayoría de los toreros comparecientes...

Estos son los fríos datos de la finalizada Feria de San Isidro, un largo ciclo compuesto por 19 corridas de toros, tres novilladas y dos festejos de rejoneo, con llenos casi diarios -nueve tardes se colocó el cartel de "no hay billetes", otras siete sobraron menos de quinientas entradas en las taquillas, y cinco más se cubrió el 90% del aforo, según datos de la propia empresa-, en el que ha quedado de manifiesto que los toros siguen siendo un espectáculo colorista e ilusionante para una parte importante de la población, que la afición es ya un recuerdo del pasado y ha sido sustituida por un público de aluvión tan festivalero como indocumentado, y, en consecuencia, la plaza de Madrid ha perdido su tradicional exigencia con toros y toreros. La autoridad ha aprobado varios -muchos- toros carentes del mínimo trapío que hasta hace poco era exigido en Madrid, y ya no se oyen las protestas de antaño; es más, se solicitan orejas por faenas sin peso y parece perdido el sentido crítico que siempre caracterizó a esta dura afición.

La autoridad ha aprobado muchos astados carentes del trapío exigido

Juan Pedro Domecq, El Ventorrillo y Alcurrucén, entre los hierros triunfadores

La feria madrileña ha demostrado que las figuras tienen razón: solo embisten algunas ganaderías comerciales, las que ellos se reservan como privilegio de los más fuertes, para hacer el toreo que hoy gusta a los públicos. Con esos toros, un compendio de guapeza y nobleza, triunfaron por todo lo alto José María Manzanares, que llegó a Madrid con la vitola de gran figura después del indulto sevillano; Talavante, que dio toda una lección del toreo al natural, y el modesto César Jiménez, que terminó envuelto en la polémica, pero los tres alcanzaron a hombros la calle de Alcalá.

También cortaron oreja El Juli, El Cid, Castella, Uceda Leal e Iván Fandiño, que terminó la feria como torero revelación. Entre los hierros triunfadores, los de Juan Pedro Domecq, El Ventorrillo y Alcurrucén. Poderoso El Juli en su única tarde; esforzado El Cid para no perder el tren de la cabeza; y Castella lidió uno de los toros triunfadores del ciclo, Arrestado, de Alcurrucén, y solo pudo cortarle una oreja. Es de justicia citar la larga lista de subalternos que brillaron tarde tras tarde: los picadores Luciano Briceño, Plácido Sandoval, Dionisio Grilo e Ignacio Grilo, y los de a pie Jesús Arruga, Domingo Navarro, Carlos Casanova, Vicente Yesteras, Curro Javier, Juan José Trujillo, Luis Blázquez, Joselito Gutiérrez, Manuel Montoya, Alberto Zayas, Antoñares, Juan Sierra, José Chacón, Pedro Lara, Pedro José Mariscal, entre otros.

Hubo muchas tardes de sopor a causa de la falta de casta y bravura de los toros y la mala suerte o la ausencia de condiciones de los toreros. Sonados fueron los fracasos de los hierros de Garcigrande, Román Sorando, José Escolar, Partido de Resina, Puerto de San Lorenzo, El Torreón, El Cortijillo, Las Ramblas, Samuel Flores y Palha, entre otros, y larga es la lista de hombres que se vistieron de luces con ilusión y salieron de la plaza con la cabeza gacha.

Mención aparte merecen la nómina de novilleros, entre los que destacaron el mexicano Sergio Flores, Víctor Barrio y Rafael Cerro, y los novillos de Flor de Jara y Montealto, y el grupo de toreros mexicanos: todos ellos, los matadores Arturo Saldívar, Ignacio Garibay, que resultó herido la tarde del Partido de Resina, y Josleito Adame y los novilleros Sergio Flores y Diego Silveti, dejaron muy alto el pabellón taurino del país norteamericano.

El martes día 7 comienza la Feria del Aniversario, que consta de cinco corridas de toros y un festejo de rejoneo. La estrella es la Beneficencia, el miércoles, con Juan Mora, Morante y El Juli. El torero sevillano tiene la oportunidad de resarcirse de su única y silenciada tarde en San Isidro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de junio de 2011