La mayoría de comunidades rebasa el déficit esperado hasta marzo

Los desequilibrios del primer trimestre duplican los de hace un año - Salgado detecta un gasto superior al previsto debido en parte a las elecciones

La corrección de los desequilibrios públicos depende en buena medida de las comunidades autónomas. Y, a juzgar por los datos del primer trimestre, las metas regionales no están en absoluto garantizadas. Más de la mitad de estas Administraciones -nueve de 17- registraron hasta marzo un déficit superior a lo esperado, con un resultado conjunto del 0,46% del PIB. La cifra duplica el desequilibrio alcanzado en el primer trimestre de 2010, según se desprende de los datos divulgados ayer por el Ministerio de Economía. En solo tres meses, las autonomías han consumido casi la mitad del déficit que tienen adjudicado para todo el año, un 1,3%.

La vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, quiso comparecer ayer para explicar el desempeño de las comunidades hasta marzo, un seguimiento trimestral que se ofrece desde finales de 2010 como signo de transparencia. Los desequilibrios obedecen a "una evolución del gasto superior a la que debería producirse en el año 2011", argumentó Salgado, que deslizó la vinculación de ese escenario con la cita electoral del 22 de mayo y confió en que los gastos se moderen a partir de ahora.

Los mercados observan de cerca el déficit autonómico para calibrar si España cumple sus objetivos. Después de un 2010 en el que la Administración central compensó unos números rojos autonómicos mayores de lo presupuestado, los analistas son conscientes de que las comunidades tienen la llave del déficit este año. De hecho, la Administración central redujo a la mitad los números rojos en los cuatro primeros meses del año, una evolución esperanzadora que quedó algo empañada por el dato autonómico. El déficit estatal sumó 2.450 millones de euros, un 0,22% del PIB.

Las comunidades gestionan gastos difíciles de moderar, como la educación o la sanidad, y además poseen un margen de maniobra limitado en la recaudación fiscal. A esos dos elementos se les suma la menor capacidad de reacción que han demostrado para reconducir sus cuentas. El resultado es que los ingresos han caído un 2,2% respecto al primer trimestre de 2010 y los gastos aún han crecido un 5,4%.

Dentro de este diagnóstico conjunto, hay situaciones muy dispares. Algunos territorios como Baleares, Castilla-La Mancha, Murcia y País Vasco han agotado ya casi todo el margen del año. Otros (Aragón, Galicia y La Rioja) incluso registran superávit. En general, las cifras conocidas ahora resultan poco indicativas del cierre del ejercicio. Como ejemplo, baste citar que Madrid, una de las más cumplidoras, sobrepasa lo esperado, mientras Cataluña, cuyo déficit previsto duplica el autorizado, está casi en equilibrio.

Además, la contabilidad que se utiliza en estas comparaciones no es la que se aplica para calcular el déficit con los parámetros europeos, por lo que las cifras pueden sufrir modificaciones. Con todas esas salvedades, se observan tendencias como que, al igual que ha hecho el Estado, la mitad de las comunidades concentra sus recortes de gasto en la inversión, una partida menos sensible que el gasto social para aplicar la tijera aunque a largo plazo lastra más el crecimiento.

Frente a los desequilibrios de Estado y comunidades, la Seguridad Social registra un superávit equivalente al 0,6% del PIB hasta abril. No obstante, la cifra empeora la obtenida en el mismo periodo de 2010 porque el gasto en pensiones sube a un ritmo muy superior al de las cotizaciones.

Elena Salgado se dirige a la rueda de prensa, ayer en la sede del Ministerio de Economía, en Madrid.
Elena Salgado se dirige a la rueda de prensa, ayer en la sede del Ministerio de Economía, en Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

España votará a Carstens pero prefiere a Lagarde

El complejo sistema de voto del Fondo Monetario Internacional (FMI) genera algunas paradojas. Como país europeo, España apuesta por la francesa Christine Lagarde, ministra de Economía en el Gobierno de Nicolas Sarkozy, para dirigir la institución. Pero la posición de España, que comparte silla en el Fondo con México, Venezuela, y otros países centroamericanos, le obliga a votar con todo el grupo. Y la dirección ejecutiva de esa silla, que determina el voto de los países que la integran, la ocupa ahora México. Así que todos esos países, incluida España, votarán en bloque al candidato que compite con Lagarde, el mexicano Agustín Carstens.

Salgado hizo un paréntesis en el enjambre de datos presupuestarios para aclarar esa contradicción. "La consideración de España es que la ministra francesa es una excelente candidata y es quien nos gustaría que ocupara la posición del FMI", explicó a preguntas de los periodistas sobre sus preferencias respecto a los candidatos a presidir el Fondo tras la salida de Dominique Strauss-Kahn.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 01 de junio de 2011.

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