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El 15-M crece pese a la prohibición

La Puerta del Sol vuelve a llenarse bajo una fuerte vigilancia policial - Decenas de mayores se suman a la protesta - La Junta Electoral de Madrid quiso parar el acto

El Movimiento 15-M dio ayer un salto cualitativo notable. Los mayores se suben al carro de la protesta. El lunes y el martes eran los jóvenes y las personas en contacto con las redes sociales los que acudieron a la Puerta del Sol de Madrid, el santuario de las protestas en España. Ayer, el paisanaje del kilómetro cero de la capital se pobló de mayores, de gente a la que la información ha llegado por los canales de comunicación tradicionales. La llama de los indignados se mantiene viva. Y no parece que vaya a apagarse de aquí al domingo. Todo apunta a que irá más. Hay mucha gente que está harta. De momento debaten qué hacer el sábado, jornada de reflexión.

Victoria Espadas camina junto a una amiga en medio del bullicio. Tiene 78 años. Son las 20.30 y se acerca a una de las carpas, la que ofrece merienda gratis, y agarra un cruasán. "Estoy aquí por apoyar a esta gente. Mi hija viene todos los días. Hay muchos jóvenes con carrera que no pueden trabajar". Espadas es una más de los muchos mayores que ayer se acercaron a la Puerta del Sol a pesar de los cordones policiales que ralentizaban y dificultaban el acceso con respecto a días anteriores. "Estoy de acuerdo en lo de los partidos, que PSOE y PP la misma caca es", sentencia Espadas.

La llama sigue viva y no parece que vaya a apagarse de aquí al domingo

Los manifestantes desafiaron ayer un serio obstáculo. Por la tarde llegaba la noticia de la prohibición de la convocatoria por parte de la Junta Electoral Provincial de Madrid, aduciendo que la manifestación puede afectar a la campaña electoral. Desde las seis de la tarde empezaban a desplegarse más de una docena de camionetas de Policía Nacional. Un total de 500 agentes se desplegaron en la tarde de ayer, algo que no ocurrió en días precedentes. Los policías controlaban los accesos, revisaban mochilas. Pero la marea humana era incontenible.

Un hombre de unos cincuenta años paseaba entre la gente al grito de "Qué bueno es Internet, la gente está de pie". Por megafonía, la organización insistía una y otra vez en que todo se desarrollara de forma pacífica, en no dar motivos a las fuerzas del orden para que intervinieran.

A las nueve de la noche, la Puerta del Sol estaba absolutamente abarrotada. "Esto es histórico", declaraba eufórico Carlos, con su cartel de portavoz, escrito con bolígrafo negro, pegado a la camiseta. "Esto está lanzando la conciencia ciudadana colectiva".

"Lo llaman democracia y no lo es" fue uno de los lemas más coreados por los indignados. Miriam Shit, inmigrante de 43 años en paro, se quejaba: "Estoy en la misma situación que la juventud. Estamos agobiados". Vive con 677 euros al mes: 200 de la pensión de su marido fallecido y 500 euros de la prestación por desempleo.

Los jóvenes, en cualquier caso, fueron un día más los dinamizadores de la protesta. "Esto es el fin del borreguismo", decía Paula Gómez, estudiante de Filosofía de 23 años. "Estas movilizaciones demuestran que existe una actitud crítica. Ojalá se hicieran programas políticos que fueran más allá de los cuatro años".

Olmo Gálvez, uno de los impulsores de Democracia Real Ya, la organización que convocó la manifestación del pasado domingo, se mostraba muy satisfecho con el éxito de ayer. "Hoy esto ha sido un foro de debate muy ilusionante". Por la mañana, se repartieron folios en blanco para que los indignados reflejaran protestas y propuestas. Los manifestantes están preparando y consensuando una lista de propuestas que incluirá, probablemente, la petición de una reforma de la ley electoral, el bloqueo de políticos imputados en candidaturas y la revisión de la financiación de los partidos. Un joven escribió en un folio en blanco: "Estoy cansado de ser el futuro, soy el presente".

La BBC comparaba ayer las protestas en España con las revueltas en Egipto y la CNN Internacional se hacía eco de las protestas. En Sol, una de las consignas que más se oyen es: "El mundo nos está mirando". Los activistas del kilómetro cero saben que hay jóvenes en toda Europa que les están observando.

La Puerta del Sol madrileña es por ahora el corazón de la protesta. Pero ayer la movilización se siguió extendiendo por plazas de toda España. En Bilbao se reunieron 800 personas; en Valencia, 1.000; en Sevilla, 500. Hubo también cientos de personas en plazas de Granada, Santiago, A Coruña, Vigo, Pontevedra...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de mayo de 2011