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Crítica:

Una fe pop

Artista de la videocreación de largo recorrido, el uruguayo afincado en España Martín Sastre abrió su discurso construyendo un personaje de sí mismo a partir de materiales reciclados y la inspiración rosa del canal E! Entertainment en la pieza The E! True Hollywood Story! (2000). Desde entonces, su obra ha jugado al choque de iconos pop con un discurso político centrado en los márgenes de la globalización.

Miss Tacuarembó, su explosivo primer largo -adaptación de una novela de otro agitador: Daniel Umpi-, es un excéntrico musical católico y gozosamente kitsch que prolonga su discurso en el terreno del arte. De hecho, el punto de partida del proyecto es una pregunta que podría haber encabezado una de sus video-creaciones: ¿Qué pasaría si Madonna hubiese nacido en Uruguay?

MISS TACUAREMBÓ

Dirección: Martín Sastre. Intérpretes: Natalia Oreiro, Mike Amigorena, Rossy de Palma, Diego Reinhold, Graciela Borges, Alejandro Tous, Jeannette Rodrñiguez. Género: Musical. España-Uruguay-Argentina, 2010. Duración: 92 minutos.

Cristo Park, una reducción satírica del parque temático bonaerense Tierra Santa, es el escenario del climático ritual de auto-afirmación de su protagonista, una Natalia Oreiro tan creyente en la telenovela Cristal como en un Jesucristo bailón. El Mesías de una teología privada capaz de formar una tonificante chorus line con un grupo de monjas: la escena podría ponerle los dientes muy largos al mismísimo Mel Brooks. La emisión de un reality presentado por Rossy de Palma actúa como desencadenante de un caleidoscopio de recuerdos que culminará en espectaculares estallidos de justicia divina.

En su paso por el festival de Málaga, la película suscitó la polémica entre los afectos al integrismo de sotana: equivocaron su objetivo, porque, lejos de la feroz iconoclastia de Buñuel, esta comedia tan luminosa como heterodoxa, comparable a la irrepetible Fotos (1996) de Elio Quiroga, es, sin lugar a dudas, la obra de un creyente... en el poder redentor de las canciones de Flashdance, los temas de Parchís y los culebrones y en el universal derecho a la fama, entre muchas otras cosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 2011