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Reportaje:

¿Habla usted el idioma de Madrid?

Nace el 'Diccionario de madrileñismo' con 6.300 palabras propias de la región

Una señora con un aderezo entra en un bar de Madrid y pide una manzanilla. "Vaya meatilas", piensa un hombre con palpusa que acompaña su trifásico con un gadafi en la barra. La situación, de entrada incompresible, cobra sentido con el Diccionario de madrileñismo presentado ayer. Aderezo son las joyas, meatilas es la persona que acostumbra a tomar infusiones, la palpusa es una gorra madrileña, un trifásico es un café con leche y coñac y un gadafi, un pincho moruno.

El catedrático de Lengua de la Universidad Complutense Manuel Alvar ha dedicado parte de los últimos 10 años de su vida a buscar palabras populares propias de la Comunidad de Madrid. En uso y en desuso, del ámbito urbano o de los pueblos más escondidos de la sierra. El esfuerzo ha quedado plasmado en una obra que recoge 6.300 voces. Entre ellas, hasta ocho formas de referirse a un madrileño, como adulané, adalunó, ballenato, charnego, coreano, gato, matritense y, con perdón, gilipollas.

El autor es el catedrático de la Complutense Manuel Alvar

Como la mayoría de los ballenatos ya ni se acuerda de que hubo un tiempo en que a los garbanzos del cocido se les llamaba trompitos, Alvar ha tenido que rastrear libros o folletos antiguos de fiestas populares. Hasta envió un cuestionario de léxico a numerosas poblaciones para animar a la gente a incorporar vocablos e hizo a otros rebuscar para dar con el significado de una palabra. Como le pasó al responsable de un museo de Robledillo de la Jara, que no sabía exactamente qué era eso del chocolate evacuado del que hablaba un documento que atesoraba. Tras varias gestiones pudo dar una respuesta al profesor: es un chocolate muy batido con el molinillo para que quede más claro, espumoso y suave.

Así hasta 6.300 palabras que, además de su significado, señalan los lugares en los que hay constancia de su empleo. Durante la presentación de la obra en la Biblioteca Histórica de la UCM, a la que también asistió el rector en funciones, Carlos Berzosa, el vicedirector de la Real Academia Española, José Antonio Pascual, explicó que el diccionario es como "una guía para moverse por Madrid". Por este Madrid o por el de hace unos años, porque el examen en la calle no lo aprueba nadie. O no son tan madrileños como dicen o les hace falta el diccionario. Y por cierto, tener una cita con la quitapenas en el agarramozas es lo mismo que acudir a una cita con una amante en un callejón. Cosas de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de abril de 2011