Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El Tren de la Fresa, en vía muerta

La crisis impide que el mítico ferrocarril turístico vuelva esta primavera, mientras asociaciones de aficionados y el Ayuntamiento de Aranjuez tratan de salvarlo

La temporada del mítico Tren de la Fresa, un ferrocarril de época que une Madrid y Aranjuez desde hace 26 años, ha sido suspendida debido a las pérdidas económicas que generaba, a pesar de haber logrado cada año una ocupación que superaba el 90%. La decisión no ha gustado nada a los colectivos relacionados con el ferrocarril, tristes por ver desaparecer una maquinaria de museo, ni al Ayuntamiento de Aranjuez, que de golpe ha visto como se esfuman los 6.000 visitantes que atraía anualmente a la ciudad.

Esta tarde está prevista una reunión entre diferentes Administraciones para tratar de salvar a última hora la situación. La fundación de Ferrocarriles Españoles, la encargada de gestionar el tren (sus principales patronos son Renfe y Adif), asegura que los 40.000 euros de déficit que genera la línea por temporada hace inviable que esta primavera eche a andar, como estaba previsto hasta ayer. Miguel Muñoz, el director del museo del Ferrocarril, dijo que la situación de la fundación es "muy delicada", de ahí que se haya tomado esta "dolorosa" decisión.

"Si las instituciones se lo proponen, puede salvarse", dice el gestor del tren

"Habrá que echar cuentas y pensarlo mucho. Son tiempos muy difíciles para la fundación, que gestiona dos museos, lo que conlleva gastos fijos muy elevados, pero si mañana (por hoy) las instituciones se lo proponen estoy seguro de que podrá salvarse la temporada", comenta Muñoz por teléfono, dejando así una puerta abierta a que todo se solucione.

El tren cuenta con las subvenciones de varias instituciones, obligadas ahora a aportar más dinero si no quieren verlo desaparecer. El Ayuntamiento de Aranjuez se encarga de costear el trabajo de las azafatas que atienden a los viajeros; la Comunidad de Madrid hace frente a los gastos de tracción de la locomotora; y con una aportación de Patrimonio Nacional se subvenciona parte del billete (28 euros para los adultos, 18 para los niños). El importe daba derecho a degustar el fresón típico y visitar el palacio Real, el Museo de Falúas y el Museo Taurino de la ciudad del sur de la región. El tren circulaba los sábados y domingos durante sus temporadas de primavera (estaba a punto de empezar, con todo preparado) y otoño.

El proyecto del Tren de la Fresa fue ideado en 1984 por el Ayuntamiento de Aranjuez para aprovechar los 49 kilómetros de vía que unían las dos ciudades y por las que históricamente habían circulado locomotoras de vapor. Por eso, a los dirigentes del Consistorio les ha pillado de sorpresa que no se les haya comunicado la suspensión de la línea. José Luis Moreno, uno de sus concejales, señala que el municipio podría perder unos 200.000 euros por la bajada de turistas. "Estamos muy impactados por la decisión. Nosotros estamos dispuestos a subvencionar parte de las pérdidas en la medida de nuestras posibilidades. Esperamos que la Comunidad tenga la misma actitud. La imagen del Tren de la Fresa es buenísima y su fama es mundial", resume el edil.

Rodrigo Montiel, un turista mexicano, visita esta primavera Madrid por segunda vez y, al igual que durante su primer viaje, iba a completar el recorrido. "Me llevo un disgusto. En mi país es muy conocido este tren, era una delicia subirse a él. Espero que los políticos se den cuenta de que esto le restaría mucho valor a la ciudad", reflexiona.

En una nota de prensa hecha pública por varias asociaciones del mundo del ferrocarril se aboga por salvar un tren que "más allá de los aspectos puramente económicos ha adquirido una indiscutible función social por ser ya un símbolo de la Comunidad de Madrid". "Transmite la memoria entre generaciones de unos modos de transporte ya desaparecidos. Para muchas personas, su suspensión significa una ruptura difícilmente comprensible y aceptable por la sociedad madrileña", continúa el escrito, apelando a los sentimientos. La reunión de hoy determinará si el tren acaba descarrilando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de abril de 2011