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Reportaje:LIGA DE CAMPEONES | Ida de las semifinales

Neuer ordena, anima y para

El portero y capitán del Schalke es el predilecto de la afición pese a anunciar ya su marcha

Es un secreto a voces que se marcha al Bayern de Múnich al final del curso, pero nadie ha puesto en tela de juicio su capitanía o su ascendencia sobre el equipo, sobre el club. Manuel Neuer (Gelsenkirchen, Alemania; 1986) no solo es las manoplas del Schalke, sino que también es la voz del vestuario -mandó a Raúl a celebrar con la afición la victoria sobre el Inter- y el corazón de los aficionados. Todo en uno, el rival a batir del Manchester United en la ida de las semifinales de la Champions, hoy en el Veltins Arena.

Tras escuchar las reincidentes quejas del vestuario, Neuer tomó la dolorosa decisión de ponerles remedio. Dolorosa porque el grupo no soportaba a Felix Magath, el técnico que le hizo crecer junto a Mirko Slomka, que le dio la titularidad en 2006. Pero Magath apenas dialogaba con sus jugadores, tomaba las decisiones sin el aliño de la explicación y mantenía al equipo en el fango de la Bundesliga cuando se aspiraba a la zona noble. Así que Neuer y Metzelder, del consejo del equipo, reclamaron al presidente, Clemens Tonnies. "Tengo buena relación con Magath y le debo más de un agradecimiento, pero soy capitán y sé por dónde cojea el equipo", le dijo. Y Tonnies, atento a la petición y condicionado porque al técnico se le presuponían varios cobros de comisiones en las operaciones de los fichajes, se decantó por el equipo. "Un giro de 180 grados", aclaró el dirigente. Y echó al técnico en favor de Ralf Rangnick, más receptivo a las necesidades del grupo y que hasta se lleva a un traductor para que jugadores como Raúl, Jurado y el peruano Farfán entiendan la táctica.

Acunado en el Schalke -entró en su escuela a los cinco años- y febril seguidor del equipo antes de defender su portería, pues de niño acudía al antiguo Park Stadion con su padre y de joven formaba en la peña Buuerschenchaff en la grada norte, Neuer adora al club de los corazones (Meister der Herzen, como se le conoce). "No hay nada más bonito que animar y jugar aquí", apunta. Por eso, tras 20 años como royal blue, no escondió las lágrimas la semana pasada, cuando anunció su adiós. "Quiero jugar con continuidad en la Liga de Campeones", aclaró antes de finalizar la temporada, justo cuando la directiva filtraba una megaoferta que le podía calificar de pesetero. Quiere ir al Bayern. Una traición aceptada desde el club a regañadientes porque necesita el dinero -se cifra el traspaso en unos 20 millones- y que desde los sectores más ultras de Baviera se criticó con saña por la rivalidad, pero que los aficionados del Schalke pasan por alto a su capitán, al jugador que han escogido desde que debutara como el mejor de cada año.

Comparado ya con los mejores metas europeos -"puede que sea más completo que Casillas cuando tenía 25 años", dijo Raúl-, el estilo plástico y sobrio del internacional Neuer supone una revolución para la escuela alemana -forjada sobre todo en el Kaiserslautern- porque se aleja del gimnasio, al contrario que Schumacher, Ehrmann e incluso Kahn o ahora Fromlowitz (Hannover) y Wiese (Bremen). Y le sobra confianza: "No creo que nadie del Schalke tenga miedo del Manchester. Al menos, yo no lo tengo". Hoy, como siempre, saldrá a prepararse con los acordes roqueros de Ballroom Blitz y hará lo que sabe: ordenar, animar y parar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de abril de 2011