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Los 'sabios' de Artur Mas se rebelan contra los recortes

Tres de los asesores del presidente catalán le exigen más diálogo social

Los recortes sociales anunciados por el Gobierno catalán (Convergència i Unió) en sus primeros tres meses de andadura no solo han provocado las iras de sindicatos, empleados públicos y usuarios de la sanidad. Sus quejas, previsibles, han tenido unos aliados que pocos habrían podido imaginar al comienzo de la legislatura. Varios expertos fichados como asesores por el presidente catalán, Artur Mas, se han sumado a las protestas, hasta el punto de abanderarlas en algún caso. La Generalitat ha decidido replantearse ahora algunos recortes, retrasar decisiones y tratar de disimular el tijeretazo, al menos hasta las elecciones municipales de mayo.

El Gobierno, todavía montado en la ola de simpatía que aupó a Mas hasta la Generalitat, creía tener bajo control los focos de malestar social ante los recortes. Y eso que los anuncios de cierre de quirófanos, reducción de horas de clase en la escuela pública y parón de nuevas infraestructuras se amontonan en los titulares cada día desde mediados de enero. Pero todo se quebró el 12 de abril. A media mañana, una llamada al Gabinete de Mas encendió todas las alarmas: "Conectaos a la página web del Colegio de Médicos [de Barcelona]". En la pantalla, y con una mediocre calidad de imagen, se podía ver a su presidente, Miquel Vilardell, exigir en nombre de la comunidad médica catalana que se paren los planes de recorte sanitarios, que deben servir para ahorrar 1.000 millones de euros este año, un 10% del presupuesto. "Quiero manifestar mi desacuerdo en la forma como se están llevando a cabo las medidas de ajuste, y creo que deben pararse para ver cómo las mismas pueden llevarse a cabo tras un debate con los profesionales. Las medidas que afecten a la calidad no pueden ponerse en marcha", dijo.

"En tiempos de crisis no se pueden recortar ingresos", dice Teresa Crespo

El Gobierno de CiU cambia de estrategia para evitar un varapalo electoral

El mensaje del doctor no habría tenido más impacto que las muchas protestas sectoriales que se suceden estos días en Cataluña si no fuera porque este médico es el presidente del consejo asesor de Mas en materia sanitaria. Su nombre incluso sonó como posible consejero de Sanidad cuando CiU ganó las elecciones. Fuentes del Gobierno catalán reconocen que el vídeo dejó "frío" a más de uno. No es que les pillara por sorpresa. Mas sabía del malestar de su principal asesor sanitario, pero nada hacía presagiar tan sonado divorcio. "Una cosa es que te protesten los trabajadores, pero esto...", dicen fuentes consultadas.

En Convergència, la rebelión del Colegio de Médicos ha causado aún más estupor. Los tentáculos del partido han intervenido frecuentemente en la historia de la entidad, y nadie preveía este acto de desacato en un colegio que no sucumbió a las presiones del anterior Ejecutivo ni en las horas más bajas de CiU.

Pero la de Vilardell fue solo la primera de las rebeliones. Le ha seguido la de la presidenta del consejo asesor del presidente en política social. Teresa Crespo, directora de la Escuela de Diplomados en Trabajo Social, no tolera que se cancelen intervenciones quirúrgicas, se recorte la ley de la dependencia y se dejen vacías plantas enteras en los hospitales públicos mientras el Gobierno que la fichó elimina de un plumazo el impuesto de sucesiones a los grandes patrimonios. En su opinión, los 300 millones que se dejarán de recaudar por este concepto "solucionarían" el plan contra la pobreza que la Generalitat quiere impulsar. Crespo añadió, en una entrevista radiofónica, que en un momento de crisis en que no hay suficientes recursos "no se tienen que recortar los ingresos".

La tercera, y por ahora última bofetada al Gobierno catalán le ha llegado desde el grupo de asesores que precisamente más ha mimado el presidente: los económicos. Guillem López Casasnovas, consejero del Banco de España y miembro del selecto grupo de economistas que asesoran a Mas, acudió a la televisión pública catalana para lanzar un mensaje muy claro: los ajustes son necesarios pero están mal planteados. López Casasnovas, cuyo nombre también estuvo en todas las quinielas para formar parte del Gobierno catalán, considera que "el recorte no se está haciendo bien". Este catedrático de Economía, asesor también en materia sanitaria, considera que además de recortar se deberían poner en marcha medidas "para distribuir el coste de la crisis más equitativamente".

Hasta ahora la respuesta de Mas a los desplantes de sus sabios ha sido de perfil bajo. Al portazo de Vilardell, el Gobierno ha salido al paso asegurando que la suya es una opinión "como cualquier otra", tratando así de minimizar el impacto. Mas ha hablado con algunos de sus asesores para calibrar el grado de descontento, pero en Convergència i Unió se da por descontado que habrá nuevos plantes. Y eso que algunos de los tres consejos asesores todavía no ha comenzado siquiera a trabajar.

Todo ello pone en duda el papel futuro que van a tener estos sabios que, si bien no cobran sueldo alguno fueron presentados por el presidente como los auténticos faros que guiarían las grandes políticas de la Generalitat. Por si acaso, el presidente ya ha puesto la venda antes de que lleguen nuevas heridas: "Ya advertí desde el principio que mis asesores tendrían libertad absoluta para expresarse, y así lo han hecho".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de abril de 2011