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La ultraderecha finlandesa agita la UE

Los Auténticos Finlandeses, que amenazan la mayoría conservadora en el Parlamento, rechazan los rescates financieros en Europa y la inmigración

El espectro del fuerte ascenso de la ultraderecha marca las elecciones legislativas que hoy celebra Finlandia. La inquietud, sin embargo, trasciende las fronteras del país nórdico y afecta de lleno a la zona euro, debido al firme rechazo a los rescates financieros europeos que predica la formación populista de los Auténticos Finlandeses.

El último sondeo publicado por la cadena pública YLE muestra un leve retroceso del partido con respecto a encuestas anteriores, situándolo alrededor de un 15,4% de la intención de voto. La formación había alcanzado el 18% en otros sondeos. Aun así, el partido triplicaría sus escaños en el Parlamento finlandés, y pondría en vilo la capacidad de la actual coalición conservadora -favorable a los rescates europeos- de mantenerse en el poder. Los cuatro partidos aliados que conforman el actual Ejecutivo rondan el 53% en el último sondeo.

Los socialistas también presentan objeciones al rescate a Portugal

El partido populista ronda el 15% de intención de voto en los últimos sondeos

Si la coalición de gobierno fracasase en repetir mayoría, las negociaciones para conformar un Gobierno alternativo se presentarían extremadamente complicadas. Timo Soini, líder de los Auténticos Finlandeses, ha declarado que no participará "en un Gobierno que utilice los fondos de los contribuyentes para ayudar a unos tíos que se gastan el dinero en juergas de casino".

La cuestión se agudiza por la posición del Partido Socialdemócrata, con un 18% en la intención de voto y que también rechaza los rescates europeos en su actual formato. La presidenta de los socialdemócratas, Juttu Urpilainen, ha declarado que su partido no apoyará el rescate a Portugal tal y como está concebido. "Las formas del rescate deben reconsiderarse, los bancos también deben pagar su parte de responsabilidad", declaró en el último debate televisivo.

Eero Hienäluoma, uno de los líderes de la socialdemocracia, recalcó las distancias. "No podemos formar Gobierno con los conservadores y centristas para que sigan implementando sus políticas derechistas. Queremos entrar en el Gobierno para fortalecer el Estado de bienestar, no para debilitarlo".

Además del mecanismo europeo de estabilización financiera y del Estado de bienestar, otro tema ha sobresalido durante la campaña: la inmigración.

Los inmigrantes solo representan el 3,5% de una población de 5,2 millones de habitantes, una de las cifras más bajas de toda la Unión Europea. Sin embargo, los Auténticos Finlandeses supieron situar el tema en el centro del debate político y extraer mucho provecho de sus propuestas antiinmigración. El ascenso de la formación populista ha forzado a los partidos mayoritarios a endurecer sus programas y cortejar el voto antiinmigrante.

Se trata de una dinámica que ya afecta desde hace años a otros países nórdicos. La ultraderecha contraria a la inmigración entró el año pasado por primera vez en el Parlamento sueco y ha causado un endurecimiento de la política de la coalición conservadora en el poder, liderada por Fredrik Reinfeldt. En Dinamarca la ultraderecha también cuenta con una consistente representación parlamentaria.

La ministra de Inmigración, Astrid Thors, del Partido Popular, fue objeto a través de una red social de amenazas de muerte por parte de un exconcejal de los Auténticos Finlandeses. "Es una lástima que no hayamos utilizado la campaña para clarificar nuestra política de inmigración. La propia primera ministra, Mari Kiviniemi [del Partido de Centro], sigue desorientada y confunde conceptos como inmigración y política de asilo", declaró a este periódico la ministra Thors.

Las elecciones también están marcadas por una dinámica económica nacional ambigua. Por un lado, Finlandia goza de finanzas públicas bastante estables, con un déficit del 2,5% del PIB y una deuda del 48%. Por otro, el país sufrió una de las más graves recesiones de Occidente en 2009, año en que su PIB se contrajo un 8%. La tasa de paro se sitúa actualmente alrededor del 8,5%. En 2007 se hallaba en un 6,8%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de abril de 2011