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XXVIII Premios Ortega y Gasset

Lucha contra el enriquecimiento desde el poder

Octavio Enríquez destapó las tramas del exministro nicaragüense Borge

Durante cuatro meses, el periodista nicaragüense Octavio Enríquez fue atando cabos hasta tener completamente hilvanada la historia de corrupción política que envolvió al exministro Tomás Borge. Desde el diario La Prensa, el decano del país, con 80 años de historia, pudo desvelar la verdadera imagen del político. "Demostramos que no era el revolucionario defensor de los pobres que muchos creían sino un acaudalado terrateniente", dice Enríquez. El nombre de Borge aparecía involucrado en partidas que sumaban 3,9 millones de dólares (2,7 millones de euros).

Enríquez, de 31 años, recibe la noticia del premio en Managua a punto de comenzar su jornada como jefe de investigación de La Prensa, periódico en el que trabaja desde 2005. "Es una noticia maravillosa", dice emocionado, casi incrédulo. "No solo en lo personal, también es maravilloso para mi país. El periodismo está sufriendo un verdadero acoso del poder, representado por Daniel Ortega, por eso el premio es una muy buena noticia para el periodismo crítico y de investigación".

"La estructura de corrupción protege todos los rincones del Estado"

Habitual lector de EL PAÍS en su versión digital -"en Nicaragua es muy difícil encontrar el diario en papel"- Octavio Enríquez asegura que el premio Ortega y Gasset al mejor trabajo impreso representa un gran reconocimiento internacional para un periódico que ha luchado contra todo tipo de dictaduras desde los tiempos crueles de Anastasio Somoza. El diario ha sufrido en carne propia los abusos del poder. En 1978, su director Pedro Joaquín Chamorro fue asesinado por sicarios de Somoza. Ahora no han faltado intentos de desacreditar el trabajo del rotativo. "Los medios afines al sandinismo nos han acusado de ser periodistas de derechas y de no tener sentimientos", comenta Enríquez.

Como respuesta, asegura que todas las informaciones sobre el desvío de fondos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) para financiar una clínica privada relacionada con el vicesecretario del Frente Sandinista, Tomás Borge, estaban "muy bien atadas".

Ninguna institución quiso oír las denuncias de corrupción y malversación de fondos lanzadas por La Prensa. "La estructura de corrupción protege todos los rincones del Estado. El fiscal general dijo que hablar de tráfico de influencias era una opinión meramente política. Se produjo un pacto para no investigar las denuncias. La única reacción del régimen sandinista fue el silencio", lamenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de abril de 2011