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OPINIÓN

El euskera avanza, pese al PNV

A veces me pregunto si el PNV está por la labor de extender el uso del euskera en Euskadi o si, por el contrario, está empeñado en reducirlo a un coto de privilegiados, por motivos de carácter doctrinal o de influencia política partidista. O, simplemente, porque lo considera una finca de su exclusiva propiedad, en cuyas puertas han puesto un cartel para disuadir a los intrusos, con esta advertencia: "Prohibido el paso a toda persona ajena al euskera". Y no es ésta una afirmación gratuita, a la vista de los improperios que el Gobierno presidido por el lehendakari Patxi López está recibiendo de los dirigentes jeltzales un día sí y otro también.

Da la impresión de que la pérdida del Gobierno ha empujado al PNV a mostrar a las claras los aspectos más identitarios y segregadores de su ideología. Ya nos soltaron aquello tan amable de que el Gobierno vasco y los socialistas odiamos al euskera. Hace unos pocos días, el pasado 25 de marzo, un parlamentario del PNV espetó a la Consejera de Cultura la siguiente barbaridad: "Cualquier iniciativa que este Gobierno adopte en el ámbito del euskera, por mucho empeño que pongan y por mucho interés que ponga y por mucho que se enfade usted, señora consejera, para nosotros [PNV] demasiadas veces va a ser una orientación insuficiente y un resultado insuficiente. ¿Y por qué? Porque el euskera, para vosotros [los socialistas, se entiende] no es vuestra lengua, porque no es más que un instrumento y una de las dos lenguas oficiales".

El euskera no habría alcanzado su recuperación actual sin los socialistas

Una afirmación que no sólo ofende al Gobierno y a los socialistas, como era su intención. Ofende también a la gente de su propio partido que no es euskaldún, a todos los ciudadanos que no saben euskera, a todos los trabajadores de las administraciones públicas que han hecho un esfuerzo ímprobo para aprenderlo y utilizarlo, a las familias que educan a sus hijos en esta lengua y en el respeto que se le debe y, en general, a todos los que pagan los impuestos con los que se financia la política lingüística. Y ofende también a los propios euskaldunes, cuando hace creer que el euskera no es el idioma de una de las mayores especialistas de la lengua vasca, como es la consejera de Cultura. Y no porque no lo hable ni lo domine, ¡sino porque no comulga con los postulados ideológicos del PNV!

Con lo cual se viene a decir también que el euskera es incompatible con el pluralismo vasco. Y nosotros no admitimos ese planteamiento, que margina a buena parte del país. Ni admitimos peajes políticos de ninguna clase. Entre otras razones, porque el euskera no habría alcanzado su recuperación actual sin los socialistas, sin el consenso que hemos contribuido a crear y al que hemos sido y somos leales. No vamos, por eso, a admitir sin respuesta los ataques sin fundamento que el PNV nos viene dedicando en esta materia. Por el contrario, vamos a ser plenamente beligerantes, porque no estamos dispuestos a que nadie pretenda enturbiar la convivencia política en una cuestión de tanta sensibilidad social.

Hoy cobran más sentido que nunca las ideas respecto al euskera que los socialistas ofrecimos a la sociedad vasca para esta legislatura: "Demasiadas veces hemos soportado un clima de usos politizados y abusos políticos de las lenguas en las que se expresa la sociedad vasca. Frente a esta situación, los socialistas defendemos una política euskaltzale libre de fundamentos identitarios o historicistas, anclada en el carácter bilingüe de la sociedad vasca actual y comprometida, en consecuencia, con un bilingüismo basado en el acuerdo".

Por desgracia estamos comprobando que el PNV aún no lo ha entendido. Ojalá desautorice públicamente el disparate que su parlamentario expresó en el Parlamento vasco. Sería una buena forma de mostrar que empieza a reconducir una actitud que perjudica a la lengua y a la sociedad que dice defender.

En cualquier caso, con la colaboración del PNV o sin ella, (o a pesar de ella como ocurre desgraciadamente en el momento actual), el euskera sigue avanzando. Y sigue avanzando porque el Gobierno vasco está empeñado en su avance, particularmente en el sistema educativo; en convivencia enriquecedora con el castellano y en apertura hacia una tercera lengua extranjera, como el inglés. Ahora mismo, la consejera de Educación, Isabel Celaá, acaba de firmar un pacto con ikastolas, cooperativas laicas y colegios religiosos para impulsar la enseñanza trilingüe. Una clara demostración de cómo este Gobierno ha optado por el consenso como medio para resolver problemas y avanzar en todos los ámbitos. También en lo que respecta a la extensión del euskera. ¿A qué espera el PNV para sumarse a este consenso general?

José Antonio Pastor es portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento vasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de abril de 2011