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Derroche de luz en una cárcel vacía

Los focos iluminan cada noche la prisión de Figueres, que no abrirá hasta 2012

No hay presos ni carceleros, ni los habrá hasta el año próximo, pero los focos de la nueva prisión de Figueres ya están encendidos. Por la noche, el edificio carcelario, situado en un cerro, gana de largo la batalla visual al vecino castillo de Sant Ferran, situado al otro lado de la autopista AP-7.

"Las luces están encendidas toda la noche, y desde la autopista se ve la prisión, pero no se ve el castillo", se queja indignado Carles Ferrández, vecino del pueblo de Llers, el más cercano a la cárcel. "Es sorprendente que los que construyeron el castillo tuvieran más sensibilidad paisajística que los que han construido ahora la prisión", afirma. El castillo, que se erigió en el siglo XVIII, es la mayor fortaleza abaluartada de la época en Europa. Las Cortes republicanas celebraron su última sesión allí, el 1 de febrero de 1939.

Las obras de la nueva prisión, situada en el Puig de les Basses y que sustituirá a las de Girona y Figueres, empezaron en el verano de 2007. El Gobierno tripartito anunció que empezaría a funcionar este año e incluso organizó una jornada de puertas abiertas. Sin embargo, la nueva consejera de Justicia, Pilar Fernández Bozal, declaró recientemente en el Parlament que el centro no abrirá hasta 2012, dado que las obras no están terminadas.

"No tiene ningún sentido que las luces estén encendidas por la noche", afirma Pere Casellas, candidato a la alcaldía de Figueres por el Partit dels Socialistes (PSC). El político cree que es necesario que la actual cárcel "se saque del centro de Figueres" y opina que el retraso en la apertura de la nueva instalación se debe a la escasa presión ejercida por el alcalde de la población, el convergente Santi Vila. "Exigimos que la nueva cárcel funcione de una vez", señala Casellas.

El Departamento de Justicia de la Generalitat explica que ya se han tomado medidas para disminuir el impacto lumínico de la prisión, como sustituir la luz blanca por luz roja, reducir la potencia y orientar los focos hacia el interior del recinto. "La iluminación actual es para facilitar el trabajo a la empresa de seguridad que controla los edificios por las noches", asegura una portavoz. "Una vez que entre en funcionamiento la prisión, con su circuito de seguridad propio, se ajustará la iluminación. Intentaremos que moleste lo mínimo", concluye.

La prisión ocupa 300.000 metros cuadrados, con más de 60.000 metros construidos, y podrá albergar a 750 internos. El centro está formado por 17 edificios y ha costado más de 108 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de abril de 2011