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Ampliación de la línea 2 de Metro

El penúltimo estirón del metro

La ampliación de la línea 2 hasta Las Rosas, la primera de las dos previstas antes de las elecciones, conecta tres barrios con el centro en algo más de 20 minutos

Los detalles de la obra, que ha costado 315 millones.
Los detalles de la obra, que ha costado 315 millones.

La cinta de papel se rompe con estruendo. El tren llega a la estación con dos maquinistas inusuales: Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón ocupan la cabina. Queda inaugurado este metro, "la obra más importante de esta legislatura", según Aguirre. Quizá porque en esta, a diferencia de lo que ocurrió en 2007, no hay dinero para grandes obras ni alardes. La crisis ha dejado proyectos por el camino. Frente a las ocho ampliaciones que protagonizaron los actos preelectorales de 2007, ha habido tres extensiones esta legislatura. El metro a la Fortuna (que abrió el pasado octubre), la futura ampliación de la línea 9 a Mirasierra (prevista para el 28 de marzo) y la ampliación de la línea 2 a Las Rosas, que ayer entró en servicio por la tarde después de que una amplia comitiva oficial lo visitará por la mañana.

"Me alegro de que te mande el PSOE", le dijo Aguirre a una portavoz vecinal

La línea roja crece 4,6 kilómetros de extensión de túnel y cuatro estaciones: La Almudena, Alsacia, Avenida de Guadalajara y Las Rosas. La inversión asciende a 315 millones, para una obra que lleva el metro a los barrios de Bilbao, Arcos y Las Rosas. Allí residen 65.000 personas a las que Aguirre auguró ayer una "mejora en la calidad de vida". Desde Las Rosas a la Puerta del Sol se llega ahora, sin transbordos, en algo más de 20 minutos.

La parada de Alsacia, donde la prensa esperó a la comitiva, alberga el primer intercambiador de autobuses situado en una rotonda. El penúltimo estirón del metro antes de las elecciones del 22 de mayo se convirtió ayer en un escaparate político al que no faltó casi nadie. Hubo concejales, representantes de la patronal, consejeros de la Comunidad de Madrid y hasta un representante europeo. Antonio Tajani, comisario europeo de Industria y Emprendimiento, llegó tarde al viaje oficial pero justo a tiempo para alabar en el enclenque atril de la presentación la modernidad y limpieza del metro madrileño.Las cuatro nuevas estaciones (Las Rosas, Avenida de Guadalajara, Alsacia y La Almudena) tienen ascensores, escaleras mecánicas y pistas y señales en braille para usuarios invidentes. Los nombres ya están puestos, pero no han gustado a todos. La asociación de Amigos de Metro Andén 1 pidió ayer que cambien el nombre a La Almudena, "para que no se confunda con la catedral". La estación "se encuentra justo en el otro extremo de la ciudad, lo que podría llevar a equívoco no solo a los turistas, sino también a los propios madrileños". Proponen sustituirlo por Necrópolis, Necrópolis del Este, Avenida de Daroca o Barrio de Bilbao.

La estación de La Alsacia tiene un enorme mural del pintor sevillano Luis Gordillo, que ayer acompañó a la comitiva. La presidenta Aguirre aprovechó su intervención para alabar el trabajo de "uno de los mejores artistas contemporáneos". El alcalde Gallardón, que hizo en su intervención un recorrido histórico por la línea 2 desde su apertura en 1924, dedicó el final del discurso al consejero de Transportes, José Ignacio Echeverría. Hace una semana, el consejero negó en sede parlamentaria la existencia del metrobús, el billete de 10 viajes del que se venden 23 millones de ejemplares al año. "Lo importante en política es la categoría" y no la anécdota, según el alcalde. "En la vida a veces se intenta convertir las anécdotas en categorías y el hecho de confundir el nombre de un título del transporte parece que se convierte en una crítica política", dijo el regidor, que destacó "el legítimo derecho" de Echeverría "a sentirse orgulloso" de su trabajo. "Estos 65.000 vecinos no olvidarán nunca lo que ha hecho el Gobierno de la Comunidad de Madrid", concluyó frente a un sorprendido consejero, que le dio las gracias y un aplauso en la estación de Las Rosas, a pocos metros del diputado socialista Modesto Nolla, el mismo al que una semana antes le dijo aquello de: "No existe, el Metrobús no existe".

Fuera esperaba un amplio grupo de simpatizantes y críticos que la comitiva evitó. Pero hubo quien consiguió bajar para hacer tanto regalos como reproches. La presidenta Aguirre recibió una placa de los vocales vecinos de San Blas, flores de la asociación de residentes de Las Rosas y una enorme maceta que le dio en mano Pilar Laserna, vocal vecina de San Blas por el PP. A todos les dio las gracias, mientras recibía saludos y piropos: "¡Guapa, guapa!", le gritaron dos mujeres.

Pero también hubo quien acudió a la inauguración a recordarle una vieja promesa incumplida. Y ahí el encuentro ya no fue tan grato. Angustias Alonso, una histórica en el movimiento vecinal de La Elipa, se acercó despacio pero decidida. La mujer, de 75 años, dijo tres palabras: "Estoy dolida contigo". En 2007, cuando Aguirre inauguró la estación de La Elipa, también la interceptó. "Esperanza", le dijo entonces, "no te olvides del centro de salud". "Tiene usted mi palabra", respondió la presidenta. Y ayer, cuatro años después, volvió para afearle que faltara a esa palabra. "Eso sí que es falso", respondió Aguirre. La mujer prosiguió: "Siento muchísimo lo que te ha pasado, pero también hay muchas mujeres que llevan años esperando a hacerlo y no pueden", dijo en relación a la reciente operación de Aguirre. "Dime una, dime una", pidió esta. Y concluyó: "Me parece fenomenal que te mande el partido socialista". "Tenemos mucha gente que atender", se despidió un asesor. Angustias Alonso se quedó en la sala con el resto de su reproche: "Mentira cochina".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de marzo de 2011