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Reportaje:VIDAS ROBADAS

Una célula para encontrar a un hijo

Una empresa recoge pruebas de ADN de familias de Sevilla afectadas por el supuesto robo de bebés - La base de perfiles genéticos tiene ya 130 muestras

María Granada Rodríguez tuvo un sueño la última noche de Reyes que no se puede quitar de la cabeza. "Soñé que encontraba a mi hijo, le abrazaba y le decía: "¡qué grande estás!". La escena es el final feliz de otra que le persigue, también en sueños, desde hace 37 años. "Me veo buscando a mi niño, desesperada, llamándole. Lo he soñado 50 o 60 veces, llevo soñando eso media vida".

El hijo al que busca María Granada se llamaba Isidoro y nació en 1974 en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. La mujer acudió ayer a una reunión en la capital andaluza de la Asociación de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir) en la que la empresa Genómica, que colabora con la asociación, recogió muestras de ADN para hacer el perfil genético de los afectados. El objetivo es hacer una base de ADN sobre familias que buscan a sus hijos e hijos que buscan a sus familias e ir cotejándolos. Según explicó un representante de la empresa, ya tienen alrededor de 130 perfiles genéticos. Ayer recogieron alrededor de 30 nuevas muestras, tomadas de células de la boca, la mayoría de las madres de los bebés supuestamente robados.

María Granada Rodríguez acaba de dejar la suya con la esperanza de que se cumpla aquel sueño que tuvo el 5 de enero. El niño al que ella busca nació prematuro, con 2,5 kilos, y lo metieron en la incubadora. Todo iba bien hasta que, a los tres días, los médicos informaron al padre de que el bebé había muerto y le enseñaron "una cajita en la que solo se veían muchas vendas y una carita muy blanca". María Granada, convaleciente de un parto largo, no había llegado a ver al niño y su marido nunca pudo garantizarle si aquella cara era la misma que había visto a través del cristal de la incubadora. "Sé que mi hijo a lo mejor murió, pero me lo tienen que demostrar porque hay cosas que no están claras y yo he tenido ese hueco toda la vida", contaba ayer María Granada antes de una reunión de la delegación en Sevilla de Anadir.

Al encuentro asistieron la mayoría de las 38 familias sevillanas que han contactado con Anadir para denunciar el supuesto robo de bebés. La mayoría de los partos (21) tuvieron lugar en el Virgen del Rocío, pero hay también denuncias sobre el hospital de las Cinco Llagas (que ya no existe), el Macarena y otras clínicas más pequeñas. La policía judicial, a instancias de la fiscalía, ha empezado ya a tomar declaración a las familias.

Manuela Fernández dejó ayer su muestra de ADN por si sirve para encontrar al niño que tuvo en junio de 1963 en el Virgen del Rocío (que entonces se llamaba García Morato). "Yo le vi vivo. Pesó cinco kilos y medio. La enfermera me dijo: "¡Ha nacido criado!" Cuando se llevaron al bebé para limpiarlo, ella se durmió y, al despertar, su marido, Manuel Maqueda, le dijo que había muerto. El hombre enterró la caja que le dieron sin ver el cuerpo. "Le dije al chofer del coche fúnebre que me iba con la cosa de no haberle visto la carita", explica Manuel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de marzo de 2011