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Zapatero aplaude la reforma prometida por Mohamed VI

El presidente dice que los cambios en Marruecos son de "largo alcance" y van "por muy buen camino"

España acoge "muy positivamente" las reformas democráticas prometidas por el rey Mohamed VI que, en un discurso televisado el miércoles por la noche, anunció una revisión de la Constitución marroquí para recortar sus propios poderes y avanzar hacia un modelo de monarquía parlamentaria. En una rueda de prensa con el primer ministro polaco, Donald Tusk, Zapatero calificó ayer la reforma como de "largo alcance" y añadió que va "por muy buen camino", pues supone "ensanchar la representación política, para que sea el Gobierno el que tenga las máximas competencias ejecutivas y responda a la voluntad de la mayoría parlamentaria".

A falta de que estos planes se concreten, el anuncio supone un alivio para el Gobierno español, que considera que Marruecos y Argelia, los dos países magrebíes con los que España tiene relaciones más profundas, solo sortearán las revueltas que han derribado a regímenes como los de Túnez y Egipto si sus autoridades se adelantan a las demandas de la población. La revolución árabe es, según Zapatero, "un proceso de cambio que tiene en cada país su circunstancia particular".

España pide que los países europeos actúen al unísono en la crisis libia

El anuncio de Mohamed VI permite, además, a España evitar que Marruecos pueda resultar marginado en las ayudas de la UE si, como se espera, los líderes europeos acuerdan hoy en Bruselas primar política y económicamente a aquellos países de la ribera sur del Mediterráneo que emprendan reformas democráticas. Frente a la satisfacción por estos cambios, Zapatero expresó su "gran preocupación" por la situación de Libia y se mostró convencido de que el Consejo Europeo aprobará una "declaración nítida, contundente y unánime". Aunque eludió criticar la decisión francesa de reconocer diplomáticamente al Consejo Nacional de Transición libio, subrayó la necesidad de que todos los países de la UE caminen "al mismo ritmo y en la misma dirección".

España ha establecido contacto directo con las autoridades rebeldes -con las que se reunió el pasado sábado en Bengasi un emisario del Gobierno- y las acepta como "interlocutoras", pero considera "prematuro" otorgarles la representación de Libia. A pesar de que Zapatero no quiso atender el miércoles una llamada de Gadafi, el Gobierno mantiene su relación con la Embajada de Libia en Madrid.

Zapatero añadió que la declaración de la UE debe incluir la movilización de más ayuda humanitaria; el cumplimiento estricto de las sanciones a Libia, y el "apoyo a los cambios democráticos". Ni una palabra sobre la zona de exclusión aérea o una intervención militar; al menos, por ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de marzo de 2011