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COLUMNA

El gasto en las redadas antiinmigrantes

Mientras el presidente Barack Obama y el Congreso se pelean sobre qué recortes presupuestarios hacer para reducir el gigantesco déficit estadounidense, he aquí una idea que podría ahorrar miles de millones de dólares: recortar el derroche de dinero de las redadas antiinmigrantes.

Ya sé, ya sé: la sola idea de recortar los fondos destinados a hacer cumplir las leyes migratorias es un sacrilegio para los conservadores -y otros estadounidenses- que piensan que su país está siendo "invadido" por latinoamericanos indocumentados que les están robando los empleos, además de a menudo cometer crímenes violentos. Pero hay cada vez más pruebas de que el arresto y deportación de los inmigrantes indocumentados en la frontera estadounidense se ha convertido en un gran negocio para las empresas privadas dedicadas a controlar y arrestar a los inmigrantes, sin lograr reducir significativamente el flujo de indocumentados.

EE UU destinó 4.500 millones de dólares a la deportación de trabajadores en 2010

"Miles de millones de dólares podrían ahorrarse si las agencias gubernamentales usaran mejor los recursos que les han asignado, y si el Congreso acabara con los programas despilfarradores y redundantes", dice un estudio del Foro Nacional de Inmigración, un grupo de Washington que apoya una reforma integral. Entre sus conclusiones se cuentan:

-El Gobierno de EE UU deportó en 2010 a 197.000 inmigrantes que no tenían antecedentes delictivos, a un costo de 23.000 dólares cada uno, lo que representó un gasto de 4.500 millones de dólares. En vez de deportar a trabajadores agrícolas que requiere el mercado laboral estadounidense, el Gobierno debería concentrarse en la deportación de criminales violentos, afirma el estudio.

-El Gobierno de EE UU gasta 7.500 dólares por cada detención en la frontera con México, un incremento del 500% respecto de lo que gastaba seis años atrás. Pese a este enorme aumento del gasto, el número de detenciones en la frontera no ha cambiado gran cosa. ¿Estamos gastando bien nuestro dinero?, pregunta el estudio.

-El Gobierno de EE UU ha incrementado el presupuesto destinado al patrullaje fronterizo en un promedio de 300 millones de dólares anuales desde 2005, pese a que el número de gente que cruza ilegalmente la frontera ha disminuido. Con solo acabar con esos aumentos para la patrulla fronteriza se ahorrarían millones de dólares, afirma el estudio.

Los partidarios de una reforma migratoria integral dicen que, en vez de despilfarrar dinero, se debería resolver el problema de fondo: un sistema que no concede suficientes visas y obliga a millones de trabajadores a ingresar al país sin documentación legal.

Los indocumentados son arrestados cada vez más por empresas privadas que se han convertido en un poderoso grupo de cabildeo en Washington. Según un informe de la cadena National Public Radio, la draconiana ley antiinmigración de Arizona fue gestada entre bambalinas por "la industria de las empresas carcelarias privadas". El informe citaba en concreto a la Corporación Correccional de EE UU, la empresa carcelaria privada más grande del país. La empresa dijo que no ha hecho nada indebido.

¿Debemos seguir derrochando dinero en deportaciones que no frenan la inmigración?, le pregunté a Ira Mehlman, vocero de la Federación para la Reforma Migratoria en EE UU, un grupo que quiere reducir el nivel de inmigración. "Deberíamos gastar más en hacer cumplir las leyes", dijo Mehlman. "En 2007, la ciudad de Nueva York recaudó 554 millones de dólares en multas de estacionamiento, mientras que el Gobierno federal recaudó apenas 7 millones de dólares el año pasado de las empresas en las que encontró inmigrantes indocumentados".

Mi opinión: Si Obama y el Congreso están considerando recortar el gasto público, deberían discutir también la posibilidad de cortar el despilfarro en el área de inmigración. Como mínimo, deberían discutir si tiene sentido gastar 4.500 millones de dólares en deportar a trabajadores sin antecedentes, y al mismo tiempo cortar fondos destinados al FBI y a otras agencias policiales que tratan de poner tras las rejas a criminales peligrosos. Para mí, eso no tiene sentido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de febrero de 2011