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El Banco de España cree que vincular salarios y precios "es un residuo"

Los sindicatos acusan a Malo de Molina de hacer un ejercicio de "inmoralidad"

El Banco de España ha encontrado en la canciller alemana, Angela Merkel, una potente aliada para acabar con una de sus bestias negras: las cláusulas de revisión salarial. Merkel quiere prohibir la vinculación entre salarios y precios. Esto en España se traduciría en acabar con la citada cláusula. "Es un residuo", atacó el director general del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, que pidió que se erradiquen: "España es el último país importante de la UE que las tiene".

Las cláusulas de garantía salarial se activan cuando los precios, normalmente en diciembre, han subido más que el salario pactado a comienzos de año entre trabajadores y empresarios. Se evita así la pérdida de poder adquisitivo. En España, esta cláusula ha afectado tradicionalmente a un 70% de los asalariados. Pero en 2010, ante la debilidad de los precios en años anteriores, solo un 20% de los trabajadores por cuenta ajena contaban con ella (el 45% de los que tienen convenio).

Gómez defiende que haya relación entre la inflación y los sueldos

A finales del año pasado, la inflación volvió por sus fueros y acabó en el 3%. Y la cláusula de los convenios se activó, de ahí que diciembre de 2010 cerrara con un aumento del 2,1%. En enero la subida pactada en convenio repunta al 3% porque en su práctica totalidad son convenios plurianuales que recogen la subida del IPC de diciembre pasado. En ese mes solo se firmó un convenio nuevo de los casi 1.000 que renovaron.

El Banco de España ha pedido otra vez que se erradiquen las cláusulas salariales. "Los convenios no permiten la flexibilidad necesaria en la configuración de los salarios", sentenció Malo de Molina ayer en unas jornadas sobre la reforma de pensiones organizada por Analistas Financieros Internacionales.

En el mismo escenario respondió el ministro de Trabajo. "Es bueno que haya una cierta relación entre como evolucionan los salarios y los precios", analizó Valeriano Gómez, "en España, desde hace unos 30 años cuando se negocian los salarios se tiene en cuenta la productividad". Gómez no solo contestaba a Malo de Molina, también a Merkel, cuya propuesta supone vincular los sueldos a la productividad y los beneficios empresariales exclusivamente.

Asimismo hubo respuesta sindical. Toni Ferrer, de UGT, acusó al Banco de España de buscar un recorte de salarios para ganar competitividad y salir de la crisis abaratando mano de obra. Ramón Górriz, de CC OO, habló de un "ejercicio de inmoralidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de febrero de 2011