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Núria Amat gana el Llull con una novela ambientada en 1936

Núria Amat pensó titular Els idealistes la primera novela que ha escrito directamente en catalán. De la obra Amor i guerra, que anoche logró en Palma el marchamo de prestigio del Premio Ramon Llull de las letras catalanas, explica que no es histórica ni una obra centrada en memoria histórica, sino en pasiones y conflictos, "como todas". El libro, que ya está escrito también en castellano por mano de la propia novelista, también aparecerá en francés, según la operación de promoción catalanista de la plataforma catalano-balear-andorrana de la Fundación Llull.

"El origen, la imagen de partida de mi libro", dice Amat, "es de 1936". Seguramente, la secuencia final está en 1939 y la obra sabe a derrota y relaciones humanas de la Barcelona republicana tras la guerra, la revolución, el crimen y el castigo. Amat cita la figura icónica y polémica del aventurero Ramón Mercader, aquel catalán que mató a Trostki con un piolet en México.

La escritora se lleva los 90.000 euros del premio con su estreno en catalán

Amat está emparentada por vía materna con la familia de Mercader, "pero nunca se hablaba de ello en casa", dice. Con las preguntas y su vasta trayectoria (doctora en Ciencias de las Información, licenciada en Filología Hispánica y 20 años profesora de Documentación), la muy viajera escritora se empapó de datos y buscó los testimonios de quienes vivieron cerca de los hechos y conocieron a los personajes. Mercader está en el meollo de la obra, pero no es el único.

La trayectoria de Núria Amat (1950) ha sido ponderada por Carlos Fuentes, Juan Goytisolo y Mario Vargas Llosa -"les he conocido por la literatura, por mis libros", advierte, dicen que "soy una escritora para escritores" y "una outsider"-. Amor i guerra comenzó a ser escrita en catalán y castellano, inicialmente, en una ensalada de folios. "Me salía así (trufada, en dos idiomas), como hablaban, y pasé al catalán".

En su página de escritora, Amat define su lengua literaria: "Es híbrida. Es bastarda. Es mestiza. Es catalana (¿blanda?) ¿O pura y dura castellana? Es española (tibia)". La fiesta literaria del galardón mejor dotado en la literatura escrita en catalán -con 90.000 euros-, instaurado por la familia Lara bajo el influjo del Premio Planeta, se celebró por primera vez en Mallorca. Después de años bajo los auspicios del Gobierno de Andorra, el Llull literario rondará anualmente por los diferentes territorios vinculado a la Fundación Llull.

Esta última es una entidad que funciona como paraguas jurídico para poder incluir institucionalmente al pequeño Estado del Pirineo en el ámbito del Institut Ramon Llull (IRL), integrado por la Generalitat de Cataluña y el Gobierno de Baleares. Es la ventana internacional del IRL y lo que le permite llegar a la ONU, por ejemplo, con el futuro homenaje a Pau Casals, y facilitar además la edición en francés y español del libro premiado.

Amat sucede, como premiada, al escritor Vicenç Villatoro, que precisamente anoche ejerció de máximo responsable político del Llull, por consenso de los Gobiernos balear y catalán. El presidente balear, Francesc Antich, presidió la fiesta con los consejeros de Cultura Ferran Mascarell y Tomeu Llinàs. El acontecimiento político sucedió en el vientre del museo de Es Baluard, en el aljibe gigante que se usó para abastecer a los navíos del puerto de Palma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de febrero de 2011