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Declaran Bien de Interés Cultural la única instalación deportiva del XIX

Los defensores del frontón Beti Jai consiguen su plena protección urbanística

El frontón abierto Beti Jai, única edificación deportiva del siglo XIX superviviente entre la decena de frontones con la que contó Madrid, es, desde ayer, Bien de Interés Cultural. El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid así lo decidió al declararlo adscrito a esta cualificación, que implica dotarlo de la máxima protección urbanística. El frontón languidecía en estado semirruinoso desde hace nueve décadas en la calle del Marqués de Riscal.

Se trata de una importante victoria vecinal, ya que distintas asociaciones ciudadanas, encuadradas en la plataforma Salvemos el frontón Beti Jai, exigían desde años atrás de las autoridades municipales la conservación de tan singular edificación, concebida para albergar 4.000 espectadores, con rica arquitectura finisecular y profusa ornamentación.

Con aforo para 4.000 personas, en 1918 cayó en desuso como frontón

"Excelente noticia", reconoce Igor González, portavoz de la plataforma vecinal. "Tras la declaración del Beti Jai como Bien de Interés Cultural (BIC), podremos denunciar a la entidad propietaria e instarle a que lo restaure y rehabilite, cosa que hasta ahora no podíamos hacer y debíamos conformarnos con pequeñas obras de consolidación, sin apenas nada más", señala. "El frontón pertenece a una compañía vasca propietaria de frontones en distintos puntos del país", asegura González. Los vecinos reclaman la permanencia del uso deportivo para esta instalación -es una de las escasísimas instalaciones deportivas de Chamberí-, si bien la reciente declaración estima que "podría albergar otros usos, siempre que se respeten los valores fundamentales que definen el inmueble". Tal posibilidad lleva a algunos vecinos a temer el surgimiento de situaciones semejantes a las que permitieron planear un proyecto para construir en el espacio del frontón un hotel de lujo. Con aquel asunto se vio relacionada la abogada Montserrat Corulla, testaferro en Madrid del responsable de urbanismo de Marbella Juan Antonio Roca, involucrado en la Operación Malaya, de especulación urbanística durante el mandato de Jesús Gil.En 2007, en plena campaña electoral, el candidato socialista Miguel Sebastián insinuó la existencia de trato de favor municipal hacia la abogada.

El frontón Beti Jai se ha convertido en ejemplo de desdén patrimonial municipal desde que en 1918 dejara de ser empleado como instalación dedicada al juego profesional de la pelota vasca. En 1894, un prócer vasco, José de Arana, había encomendado su proyecto y construcción al arquitecto regionalista e historicista Joaquín de Rucoba. A la sazón, el deporte del frontón se hallaba en pleno auge en España, también en América. Las apuestas llegaban a elevadísimos topes. Sin embargo, en apenas tres lustros, comenzó a languidecer como deporte al prohibirse las puestas y proliferar espectáculos de masas como el fútbol.

Al llegar la Guerra Civil, el frontón fue convertido en comisaría; luego, en sede de Falange y más tarde, en taller de escayolista y garaje. Permanecía sin uso conocido, y muy deteriorado, desde 1989.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de enero de 2011