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Reportaje:

Balón para todos

Guardiola entiende que la elección de Messi como mejor jugador del mundo, lejos de generar un problema, es un regalo para su equipo y para todo el fútbol español

A Leo Messi le incomoda sobremanera sentirse protagonista de cualquier película que no sea un partido de fútbol. Así que, convencido de que con él no iba la vaina, el pasado lunes vivió las horas previas a la gala de la FIFA bastante más tranquilo que el año pasado, cuando acudió al mismo lugar para recoger el FIFA World Player.

Leo participó el lunes feliz y relajado de lo que entendía era la fiesta del Barcelona, un merecido premio a todos aquellos que habían hecho posible que, por vez primera en la historia, tres jugadores criados bajo un mismo techo deportivo coparan el podio que honra a los mejores jugadores del mundo. Leo, como todos, esperaba el nombre del ganador, convencido de que si España había ganado el Mundial, un jugador de La Roja recibiría el Balón de Oro. "Me da igual si gana Xavi o Iniesta. Los dos se lo merecen", dijo en el Hotel Hyatt, donde el Barcelona celebró la fiesta previa a la que organizó la FIFA, en el Kongreshaus de Zúrich.

"Messi no quita nada a España; más bien hace que la Liga sea más respetada", dice Pep

"Vi a los tres perfectos, seguro que lo gestionan con naturalidad", afirma el entrenador

Vestido con el último esmoquin de Dolce&Gabana, que para algo le paga, Messi vivió la gala de lo más relajado. Se le vio cómodo cuando subió por primera vez al escenario, como integrante del Equipo del Año, ignorando que habría de volver a recoger el Balón de Oro, un premio que desde 1956 entregaba France Football y que durante cinco años ha sido alquilado a la FIFA por la editorial que publica la revista francesa. Problemas de gestión, le llaman.

A diferencia de Mourinho, que antes de salir de Madrid ya sabía que recogería el premio al mejor entrenador del mundo, Messi no tenía ni idea de que ganaría su segundo Balón de Oro hasta que Guardiola no leyó su nombre. Ni siquiera captó la insinuación que le lanzó uno de los pocos asistentes al acto que sabía el resultado de las votaciones al llegar a la gala.

Guardiola y Mourinho vivieron la ceremonia uno al lado del otro. "Este es el mejor premio que te pueden dar", le dijo el catalán al portugués después de que Sneijder, con el que coincidió en el Inter, le diera públicamente a Mou las gracias por haber sido su entrenador.

La cara de Messi cuando Guardiola leyó su nombre fue parecida a la de un niño que solo espera encontrar una pelota al lado de su zapato la mañana de Reyes y al despertar encuentra una bici, el scalextric... Y la pelota. Perplejo e incrédulo, Leo subió al escenario. Poco dado a discursos, solo faltó que le pillaran en frío. Messi, un trozo de pan, casi llegó a disculparse con Iniesta y Xavi, que se lo tomaron con resignación. "¡No hay quien pueda competir con este!", bromeó el volante de Terrasa con Jorge Valdano en el backstage, al término de la gala. Por si acaso, Guardiola se apresuró a consolar a los derrotados. No parecían afectados, aunque en el caso de Iniesta, más que en el de Xavi, haberse visto tan cerca pudiera pasarle factura. No fue el caso, pero Leo, en el vuelo privado de vuelta a Barcelona, no perdió ocasión de homenajear a sus compañeros: "Quiero brindar por Xavi e Iniesta; aunque he ganado el premio yo, ellos lo merecen igual o más. Así que es para ellos", dijo entre aplausos.

Al llegar ayer los tres finalistas del Balón de Oro a la ciudad deportiva no hubo festejos, pero sí felicitaciones. Más allá del ofrecimiento que se hará hoy del premio, en el Camp Nou y antes del partido ante el Betis, Guardiola quiere pasar página, por mucho que tenga muy claro que la elección de Leo no ha creado ninguna controversia en el seno del equipo, sino todo lo contrario. En el fondo ahonda en una teoría: Leo es el número uno y lo saben todos.

Entiende Guardiola innecesaria su intervención, por más que los tres futbolistas ansiaran hacerse con el cetro. "Son tres jugadores más que competitivos porque de lo contrario no podrían ganar títulos y llegar hasta aquí. Todos querían ganar. Pero se tienen tanto respeto entre ellos... Y no pueden olvidar que son los tres mejores jugadores del mundo", aclaró el técnico azulgrana, que ni siquiera estaba al tanto ayer de quién quedó segundo y quién tercero. "No tengo que decirles nada. Sabían que esto era una votación y no hay más vueltas. Vi a los tres perfectos y seguro que lo gestionan con naturalidad", amplió el entrenador, "más que satisfecho" por su inclusión entre los tres mejores técnicos del curso.

Tampoco comprendió Guardiola las críticas sobre la elección final, ni que Messi arrebatara nada al futbol español: "¡Qué va a quitar! Más bien da y hace a la Liga mejor y más respetada", defendió. "Yo sigo pensando que Leo es el mejor. Pero Xavi e Iniesta podrían haber ganado, por supuesto". Y se explayó en referencia a la consecución del Mundial y el más que respetable botín: "En Zúrich había seis españoles dentro del equipo ideal y el seleccionador; creo que no puede haber más premio para el fútbol español".

En consonancia con las declaraciones de Del Bosque y su comportamiento, aclaró: "No queremos apropiarnos exclusivamente del premio porque es del fútbol base español. No queremos demostrar que nuestro estilo es único e irrepetible, ni hacemos bandera de eso, sino que tratamos de competir en el campo y demostramos que creemos mucho en la gente de abajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 2011