El Papa condena la educación sexual por amenazar a la religión

Ratzinger denuncia como 'cristianofobia' la enseñanza de valores "presuntamente neutros" en las escuelas de Europa y los atentados contra fieles en Oriente Medio

El tradicional discurso del Papa ante los representantes del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede aumentó ayer la impresión de hostigamiento global que transmite el Vaticano desde que Joseph Ratzinger se hizo cargo del trono de San Pedro en 2005. Benedicto XVI arremetió contra la educación sexual y cívica que se imparte en algunos países europeos, clamó contra el monopolio estatal de la educación que, a su juicio, mantienen algunos Estados de América Latina y censuró los vetos a las fiestas y símbolos religiosos. Alzando la voz por la libertad religiosa, el Papa situó de nuevo en el mismo contexto cristianofóbico las medidas que toman los Gobiernos democráticos y la intolerancia fanática y los atentados que sufren los fieles cristianos en lugares como Oriente Medio.

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El Papa atacó frontalmente a la educación laica europea al subrayar que la Iglesia "no puede guardar silencio ante otra amenaza a la libertad religiosa de las familias", donde "se impone la participación en cursos de educación sexual o cívica que transmiten concepciones de la persona y de la vida presuntamente neutras, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la recta razón". La frase pareció una referencia implícita a la asignatura de Educación para la Ciudadanía aprobada por el Gobierno socialista español, y algunos vieron en ella una respuesta directa a los argumentos empleados por la justicia española cuando declaró la materia ajustada al ordenamiento legislativo.

El Papa definió además como una "manifestación de la marginación de la religión, y, en particular, del cristianismo", el hecho de "suprimir de la vida pública fiestas y símbolos religiosos en nombre del respeto a aquellos que pertenecen a otras religiones y de los que no creen" en Dios. Al actuar así, dijo, "numerosas naciones" no solo limitan "el derecho de los creyentes a la expresión pública de su fe", sino que también "cortan las raíces culturales que alimentan la identidad profunda y la cohesión social".

Aunque la ocasión no le permitía ser más explícito, el Papa pareció referirse a la Venezuela de Hugo Chávez y la Cuba de Raúl Castro cuando afirmó que es "preocupante que el servicio que las comunidades religiosas ofrecen a toda la sociedad, en particular para las jóvenes generaciones, sea comprometido u obstaculizado por proyectos de ley que amenazan con crear una suerte de monopolio estatal en materia escolar". "Exhorto a todos los Gobiernos", dijo Ratzinger, "a promover sistemas educativos que respeten el derecho primordial de las familias a decidir acerca de la educación de sus hijos y que se inspiren en el principio de subsidiariedad, fundamental para organizar una sociedad justa".

Tras pedir garantías para que las comunidades religiosas puedan "trabajar libremente en la sociedad, con iniciativas en los sectores sociales, caritativos o educativos", Ratzinger reclamó mayor libertad religiosa en los países musulmanes. Recordó el atentado que "golpeó brutalmente" la noche de fin de año a la Iglesia copta de Alejandría (Egipto), constató "la sucesión de ataques" contra las minorías cristianas y pidió a las "autoridades políticas y a los líderes religiosos" islámicos que "trabajen para que sus conciudadanos cristianos puedan vivir con seguridad", señalando la "urgente necesidad de adoptar, pese a las dificultades y amenazas, medidas eficaces para proteger a las minorías religiosas".

En ese pasaje Ratzinger citó dos países concretos, Irak y, especialmente, Pakistán, para solicitar al Gobierno la abolición de la ley contra la blasfemia: "Es evidente", dijo, "que sirve como pretexto para provocar injusticias y violencia contra las minorías religiosas". Según Benedicto XVI, "el trágico asesinato del Gobernador de Punjab" demuestra la urgencia de esa abolición.

En el análisis sobre la violencia, el Papa acusó con firmeza a los países donde el Islam es mayoritario diciendo que la violencia encuentra su caldo de cultivo en la discriminación social y política: "La libertad religiosa no se aplica plenamente cuando se garantiza solamente la libertad de culto y además con limitaciones", concluyó. "Animo, además, a acompañar la plena tutela de la libertad religiosa con programas que, desde la escuela primaria y en el cuadro de la enseñanza religiosa, eduquen en el respeto a todos los hermanos de la Humanidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de enero de 2011.

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