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Un hombre muere tras ser apuñalado en el interior de una discoteca de Parla

Es la segunda muerte violenta que se produce en la localidad en 48 horas

El New Chacal, en Parla, abre hasta el amanecer. Hasta allí peregrinan los que se resisten a dar por acabada la noche. Mariano Antonio Camps, conocido como El Panita por su manía de llamar a todo el mundo así ("qué pasa, pana [colega]", "vamos a dar una vuelta, pana"), era un cliente habitual. La madrugada del sábado salió de allí con una puñalada en el costado. Los testigos narran que Camps recibió una cuchillada cuando estaba apoyado en la barra. Sin discusión previa. Quien lo hizo después se dio a la fuga. Los encargados del local sacaron al chaval, mortalmente herido, a la puerta. "Lo dejaron allí tirado como un perro", cuenta una chica que lo atendió en esos momentos. "Ayúdame, por favor", fue lo último que dijo El Panita. Una gogó intentó reanimarlo sin éxito. Murió desangrado en la acera.

El Summa 112 encontró el cuerpo desangrado junto a la discoteca

La madre, de vacaciones en Holanda, tuvo que regresar ayer

El Panita, dominicano de 25 años, llevaba cuatro viviendo en Parla. Sus amigos y familiares aseguran que no tenía enemigos. No entienden quién podía querer acabar con su vida. El Grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional está investigando el asesinato, que se produjo pasadas las cuatro de la mañana. A última hora de ayer no había realizado ninguna detención. "Nunca perdonaré que lo hayan dejado morir en la calle", sentencia Angelina, la hermana del asesinado.La muerte de El Panita se produjo pasadas las cuatro y media de la mañana. El Summa 112 lo encontró desangrado en la puerta del garito, tirado en la acera. "Ayudadme, por favor", fue lo último que le dijo a una chica que lo sostuvo entre sus brazos. Por la tarde, la entrada precintada del lugar estaba llena de compatriotas consternados por la muerte de un chico muy querido en su comunidad. "Me enteré del asunto y vine corriendo a ver quién era. Era un buen muchacho, siempre estaba por ahí diciendo 'pana por aquí pana por allá", recordaba el que fuera su peluquero. La Policía continúa buscando al asesino.

La de El Panita es la segunda muerte violenta que ocurre en el municipio en 48 horas. La anterior, la de un ciudadano chino llamado Qunde Qui, también está relacionada con un local nocturno, concretamente un karaoke llamado El Cielo y el Mundo. La Policía cree que el asesinato se debe a un ajuste de cuentas por droga o juego, motivo por el que hace un mes se llevó a cabo una macrorredada policial en el local que acabó con 28 detenciones.

El Ayuntamiento, ante estos dos asesinatos en tan poco tiempo, ha convocado para hoy a primera hora una reunión urgente en la que estarán presentes todos los portavoces municipales. Los responsables políticos estudiarán la documentación de los locales implicados y evaluarán todos los datos que la policía ha recabado. En la reunión se decidirá también si se pone en marcha la Junta Local de Seguridad, una reunión periódica entre políticos y fuerzas de seguridad para evaluar la situación del municipio. Una portavoz del Ayuntamiento resaltó: "Los asesinatos no tienen relación entre sí ni se piensa que haya problemas graves, pero se estudiará todo. Hay que decir que Parla está 19 puntos por encima en los índices de seguridad de la Comunidad de Madrid y durante el año pasado se redujeron las faltas y delitos un 2%".

Nada de esto servía de consuelo para las hermanas de El Panita. Estaban llenas de rabia por la muerte de su hermano. "No bebía alcohol desde hace tiempo y no se metía en problemas. Siempre andaba por ahí de noche, pero con un zumo de melocotón, pendiente de sus amigos. No era de pelear, de riñas. Por eso no entiendo quién quería matarlo", intentaba razonar Angelina, de 27 años. Ella, camarera de una cafetería, trabajó precisamente en la discoteca en la que mataron a su hermano: "El encargado sabía de sobra que él era mi hermano. No perdono que lo hayan sacado de esa manera para dejarlo morir en la calle". Soraya, la menor de la familia y embarazada de siete meses, añadía en el salón de su vivienda, situada en el centro del municipio: "No se merecía algo así. Ha sido muy cobarde cómo lo han asesinado. No hay derecho".

La vida de Mariano no había sido fácil. Hace un año iba de copiloto en el interior de un coche que conducía una novia española con la que llevaba un tiempo saliendo. Camino a Toledo no respetaron un stop, según cuenta la familia, y fueron brutalmente embestidos por otro coche. La chica murió. El Panita estuvo 15 días ingresado en la UCI. Se rompió una pierna, varias costillas y sufrió una lesión en la espina dorsal que hizo creer a los médicos que no volvería a andar. Los que le conocen dicen que el chico nunca volvió a ser el mismo. Cambió su personalidad. Se volvió más retraído. No conseguía empleo. El accidente fue un gran trauma para él.

A media tarde, un colaborador del Consulado General de República Dominicana se presentó en el domicilio de la familia. "Venimos a ayudar en todo lo que podamos y poner los medios a nuestra disposición para ayudarles", explicaba Elías Polanco, miembro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el que ostenta el poder en el país caribeño. "Ya llamamos y nos dijeron que si no tenemos el seguro no nos pueden ayudar a la repatriación. No sabíamos ni que existía ese seguro", le dijo Soraya. "Bueno", contestó otro representante de la comunidad dominicana, "teníamos pensado distribuir esa información las próximas semanas por Parla para que la gente lo sepa". El cuerpo de Mariano permanece en el Instituto Anatómico Forense, donde se le ha practicado la autopsia.

Las hermanas, nada más conocer que el chico había sido asesinado, le compraron un vuelo a su madre, que lleva una semana en Holanda visitando a un familiar. "Le dijimos que de urgencia le compramos un boleto porque mi hermano está muy grave. No me atrevía a decirle que había muerto, pero por lo que me contestó yo creo que sospecha algo", explicó Angelina. Estaba previsto que la mujer, Carmen Martín, aterrizase anoche para conocer de primera mano la trágica noticia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de enero de 2011