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Excarceladas por donar un riñón

Misisipi libera a dos hermanas presas por un robo menor a cambio de que una le done el órgano a la otra - El Estado se libera así del alto coste de la diálisis

¿Qué fue peor: condenar a dos hermanas a cadena perpetua por tomar parte en un robo por el que se embolsaron entre 11 y 200 dólares (entre ocho y 154 euros) o que el Gobernador de Misisipi las haya liberado a cambio de que una de ellas le done un riñón a la otra? La polémica está servida. Ayer, con gran expectación, las hermanas Jamie y Gladys Scott abandonaron la cárcel de la localidad de Pearl en la que han pasado los últimos 16 años de su vida, condenadas a perpetua por tenderle una emboscada a dos conocidos para que tres adolescentes les asaltaran y les atracaran.

Una de las dos, Jamie Scott, de 38 años, se había convertido en una gran carga económica para el Estado de Misisipi. Sus riñones no funcionan y su diálisis le suponían al sistema de prisiones unos 200.000 dólares (154.000 euros) al año. El Gobernador, el republicano Haley Barbour, dijo que si su hermana Gladys, de 36 años, le donaba un riñón, las sacaría a ambas de prisión y les permitiría mudarse a Florida, donde vive su familia. Allí permanecerán en libertad condicional de por vida. No se trata de un perdón, sino de una suspensión de condena, con condiciones. "Nunca pensé que vería este día, en que saldría de esos muros", dijo Jamie Scott, la receptora del riñón, en conferencia de prensa. "Ahora podré tener un tratamiento decente a mi enfermedad. Estoy muy agradecida, a mucha gente, sobre todo a mi hermana y al Gobernador del Estado, ahora puedo volver a comenzar mi vida"

"Hasta la fecha, las hermanas han cumplido 16 años de su condena y se les podría aplicar la libertad condicional en 2014", dijo el Gobernador Barbour en un comunicado. "Jamie Scott se somete a diálisis de forma regular y su hermana se ha ofrecido a donarle uno de sus riñones. El Departamento de Prisiones de Misisipi cree que las hermanas ya no representan una amenaza para la sociedad. Su condena ya no es necesaria para la seguridad pública o para su rehabilitación". Salieron de la cárcel en la que cumplían su condena en coche, a las ocho de la mañana, hora local de Misisipi (tres de la tarde en la España peninsular), al grito de "somos libres" y "que dios os bendiga".

En Estados Unidos hay leyes que prohíben el comercio con órganos para su trasplante. Pero la situación es tan anómala que los detractores de la decisión del Gobernador ni siquiera saben si tildarla de trueque. Ambas tienen, todavía, que someterse a las distintas pruebas de compatibilidad hematológica e inmunológica. Barbour no ha aclarado qué sucedería si los análisis previos dan resultados negativos. El trasplante lo tendrán que pagar las propias hermanas, que han anunciado que pedirán donaciones altruistas para ello.

La decisión le ha supuesto a Barbour diversas alabanzas por parte de las Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color, ya que ambas hermanas son afroamericanas. Hace solo una semana esa organización le criticó duramente por haber definido a los Consejos de la Ciudadanía -una serie de grupos supremacistas y segregacionistas de Misisipi, que defendían la separación racial en los lugares públicos- como "líderes municipales" que mantenían al Klu Klux Klan a raya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de enero de 2011