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Zapatero anuncia la jubilación a los 67 años en 2027 y busca un pacto con Rajoy

El presidente sostiene que su Gobierno seguirá "jugándosela" con "reformas" - "Las tensiones financieras no han desaparecido, hay que estar alerta"

En una de las situaciones más apuradas para cualquier Gobierno, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió ayer a hacer un esfuerzo especial para llegar a un acuerdo con el líder del PP, Mariano Rajoy, sobre la reforma de las pensiones y la consolidación del sistema financiero. Zapatero considera "decisivas" estas reformas para garantizar el bienestar de los españoles en el futuro, dado que su efecto sobrepasa la etapa de mandato del Gobierno socialista al afectar a varias generaciones de españoles. Zapatero se afanó ayer en defender la reforma de las pensiones para alargar la edad de jubilación de 65 a 67 años, aunque recalcó que se haría de forma flexible y progresiva de manera que se aplicará en su totalidad a partir de 2027.

"La reforma de las pensiones es sensata y el Partido Popular lo sabe"

"La verdad es que el PSOE siempre se la jugó por España y ahora también"

"Este es el camino pensando en la viabilidad del Estado de bienestar"

"Por cambiar de año no desaparecen las tensiones en la zona euro"

Zapatero expresó su voluntad inequívoca de llevar adelante las reformas, que vinculó a la necesidad de ganar productividad, y de agotar la legislatura. Dolido por las críticas a su recorte social del pasado mayo, el presidente anunció que ha pedido comparecer en el Congreso para debatir sobre la situación del Estado de bienestar y su futuro. Zapatero desgranó todos los avances que ha logrado tras seis años de mandato para concluir que el Gobierno socialista ha mejorado mucho la política social en España.

Respecto a su propio futuro, el presidente eludió pronunciarse sobre su tan polémico comentario del pasado 20 de diciembre en el que deslizó que tanto su esposa, Sonsoles Espinosa, como un miembro del PSOE conocían sus planes de futuro. Zapatero cerró ayer, en su habitual comparecencia de fin de año, cualquier especulación sobre su sucesión -"no es el lugar ni el momento; no voy a decir nada sobre este tema", afirmó-. Puso énfasis en que agotará la legislatura. "Trabajaré hasta el último día de la legislatura para sacar adelante las reformas estructurales, imprescindibles para el futuro del país", dijo. Cuenta para ello con el apoyo del PNV y Coalición Canaria y expectativas de alianza con CiU, tras el pacto de este partido con el PSC para la investidura de Artur Mas.

El jefe del Gobierno se empeñó ayer en tratar de incorporar al líder del PP, Mariano Rajoy, a los acuerdos sobre las principales reformas, especialmente la del sistema de pensiones. "El Gobierno se va a emplear en la consecución de un acuerdo amplio para llevar a cabo las reformas", declaró.

Tras recordar que durante la legislatura ha hablado con Rajoy con "relativa frecuencia", resaltó que, para el acuerdo sobre la reforma de las pensiones, "si es necesario hablar más", hablará más.

Como Rajoy ha manifestado que está dispuesto a apoyar las propuestas del Gobierno que considere "sensatas", Zapatero replicó ayer: "La reforma de las pensiones es sensata. Rajoy lo sabe, igual que sabe que es mejor hacerlo con acuerdo y que hay que mojarse. Espero que se moje". También sostuvo Zapatero que Rajoy, como otros líderes políticos, reconoce en privado que es necesario reformar el sistema de pensiones, el cambio "más importante que hay que llevar a cabo como país", pero luego no reproducen públicamente ese mensaje.

El jefe del Ejecutivo también expreso su intención de extender el acuerdo sobre pensiones a otros partidos y pactar también con los sindicatos, con quienes tiene pendiente, además, la reforma de la negociación colectiva.

No precisó si pretende un acuerdo global o acuerdos singulares. Pero sí aclaró que en ningún caso renunciará a llevar adelante estas reformas si no es posible el acuerdo. De tal modo que, en un alarde de sinceridad, Zapatero admitió que con la modificación del sistema de pensiones, "se la juega" porque "supone un esfuerzo y un sacrificio para los ciudadanos".

Pero quiso dar proyección histórica a su apuesta reformista al enfatizar que "la realidad es que el PSOE siempre se la ha jugado por España a la hora de hacer reformas y ahora también", en referencia expresa a la reconversión industrial de 1983 y la reforma de pensiones de 1985 que protagonizaron los Gobiernos de Felipe González.

Zapatero quiso ofrecer un margen de negociación con los sindicatos cuando explicó que la progresividad en la medida de ampliación de la edad de jubilación sería con un plazo más largo, de los 12 años previstos inicialmente a 15 años. Aunque no parece que esto vaya a ser suficiente, pues para los sindicatos retrasar la edad legal de jubilación no es negociable y se convertiría en el motivo que les llevaría a convocar una segunda huelga general.

Zapatero dejó abierta la puerta a la negociación con los sindicatos antes de que el Consejo de Ministros apruebe la reforma de las pensiones, el próximo 28 de enero. Fuentes del Ministerio de Trabajo insistían ayer en que se podría alargar el periodo transitorio para facilitar el acuerdo. Otra baza con la que juega el Gobierno, y que tampoco convence a los sindicatos, es la de permitir la jubilación a los 65 años para quienes tengan carreras largas de cotización (en principio, de más de 36 años) y quienes desempeñen trabajos de especial dureza.

Expresó su confianza en que la sociedad acabará entendiendo el debate sobre la edad de jubilación porque introduce elementos de "flexibilidad" y "progresividad". En cuanto a la reforma del sistema financiero, la otra gran apuesta que el Gobierno tiene pendiente de culminar, Zapatero anunció ayer que los dos primeros trimestres del año serán decisivos para que se consolide el sistema financiero, mejore su solvencia y credibilidad y quede definido su nuevo tamaño.

Tras resaltar que el proceso de reestructuración de las cajas se completó el pasado viernes, aclaró que la tarea aún está sin concluir porque estas entidades deben elevar sus niveles de transparencia "con el respaldo pleno del Gobierno".

El presidente advirtió que España no está a cubierto de nuevas convulsiones financieras. "Hay que estar con las alertas puestas ante las tensiones financieras, que no han desaparecido. No hay que ser tan ingenuos para pensar que por el simple hecho de cambiar de año van a desaparecer esas tensiones en la zona euro", señaló.

Lo que le sirvió para incidir en que "todas las medidas de transparencia, de gestión y de reformas son imprescindibles". Y en asegurar que "España está fuerte para evitar cualquier riesgo sobre la necesidad de financiarse".

Zapatero enumeró, asimismo, otras reformas que quiere abordar antes del final de la legislatura: del sector energético, de la educación, el Estado autonómico y la aplicación de la reforma laboral. El presidente reafirmó su convicción de que el camino de las reformas y del máximo nivel de protección social "es el rumbo, pensando en la economía y en la viabilidad del Estado de bienestar de aquí a veinte años".

Tras admitir que 2010 ha sido un año "difícil", resaltó que se ha pasado de la recesión a la recuperación porque los últimos cuatro trimestres ha habido leve crecimiento.

Tras recordar que se tardará cinco años en hacer frente a los desequilibrios del país, apuntó que la creación de empleo se producirá en 2011 y será entonces cuando "pueda certificarse una recuperación".

Último Consejo de Ministros de 2010

- Zapatero presidió ayer el último Consejo de Ministros del año para aprobar dos levísimas subidas, las más bajas de sus seis años de presidente, para las pensiones mínimas (2,3%) y el salario mínimo interprofesional (1,3%).

- La crisis económica ha desbaratado todos los planes del Ejecutivo respecto al poder adquisitivo de estos dos colectivos.

- Sus promesas electorales sobre la subida de pensiones mínimas y el salario mínimo no se cumplirán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de diciembre de 2010

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