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Zapatero acude por sorpresa a la cita del pacto social sin lograr avances

El presidente se involucra en la fase clave de la negociación con los sindicatos - Reafirma que solo habrá jubilaciones a los 65 años con 40 de cotización

Todo el PSOE le está pidiendo a su secretario general y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que pacte con los sindicatos la reforma del sistema de pensiones. Así que Zapatero ha decidido bajar a la arena e implicarse en persona. Lo hizo el lunes por la noche. Estuvo presente en la reunión que comenzó a las 21.00 y acabó pasadas las dos de la madrugada, según apuntan varias fuentes gubernamentales. En ella, el presidente trató de convencer a los secretarios generales de UGT, Cándido Méndez, y de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, de que acepten el grueso de la reforma que el Gobierno ha puesto sobre la mesa para retrasar la edad legal de jubilación hasta los 67 años.

El Gobierno sacará la reforma por decreto si el viernes no hay acuerdo

Las negociaciones entre Ejecutivo, sindicatos y patronal se encuentran en su "momento más delicado y clave", en opinión del presidente del Gobierno, según fuentes presentes en la cita. Los sindicatos necesitan el acuerdo para evitar una huelga general con un resultado incierto como la del 29 de septiembre. El Gobierno no quiere otro conflicto social a cuatro meses de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo. Pero tampoco dar una imagen de debilidad ante los mercados internacionales y ante Bruselas, cuando más se sienten observadas las autoridades españolas por la situación de la deuda.

De ahí que varias veces ambas partes hayan agotado los plazos que se habían dado. Pero ya no hay más tiempo. El Gobierno presentará el anteproyecto de reforma el próximo viernes. Si no hay acuerdo, lo aprobará por decreto.

La entrada en escena de Zapatero no ha supuesto un cambio radical en las posiciones que el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, ha mantenido hasta ahora. De hecho, el presidente defendió que para poder jubilarse a los 65 años sean necesarias carreras largas de cotización, en torno a los 40 años. Apenas un leve cambio entre la posición oficial (41 años) y la oficiosa (39). Como era previsible topó con el rechazo sindical: UGT y CC OO empezaron exigiendo que el requisito se quedara en los 35 años de cotización actuales y pensaban ceder hasta 38. Pero nadie se levantó de la mesa. Las negociaciones continuarán hasta agotar todos los plazos. ¿Será el último el del próximo viernes? Ya hay quien habla de conversaciones durante la tramitación parlamentaria.

Esa flexibilidad y alguna otra, como la contemplar excepciones para ciertas profesiones más penosas, no son suficientes para UGT y CC OO. "El Gobierno no se está mostrando flexible, somos nosotros los más flexibles en esta negociación", decía ayer un alto dirigente sindical.

Con la reforma de pensiones el Gobierno quiere evitar que en 2050 el gasto público en pensiones suponga el 15% del PIB y quede en torno al 12%. Aquí precisamente está una de las principales críticas que hacen los sindicatos a la reforma y a la posición del Gobierno en las negociaciones. "Solo se plantean medidas de ahorro y no de ingresos", repiten varios negociadores de UGT y CC OO, que esgrimen alternativas como aumentar los incentivos para alargar voluntariamente la vida laboral o aumentar las bases máximas de cotización.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2011