Crisis en la coalición británica por la indiscreción de un ministro liberal

"Le he declarado la guerra a Murdoch", admitió Vince Cable en privado

La coalición de conservadores y liberales-demócratas que gobierna Reino Unido entró ayer en crisis tras conocerse nuevos detalles sobre una conversación que el ministro de Empresas, Vince Cable, tuvo días atrás con dos votantes de su circunscripción que en realidad eran periodistas encubiertos del Daily Telegraph. El diario reveló ayer que Cable había presumido ante ellos de disponer de un arma poderosa, un "botón nuclear" que podía acabar con la coalición: su dimisión. Sus comentarios centraron la rueda de prensa convocada para ayer del primer ministro David Cameron y el número dos del Gobierno y líder liberal-demócrata, Nick Clegg.

Una rueda de prensa que tenía como objetivo defender los logros de la coalición y afrontar las críticas de que Cameron desaparece cuando las cosas van mal. Es decir, cuando los estudiantes se echan a la calle o cuando los viajeros quedan atrapados por la nieve. Pero se convirtió en un intento de negar que las indiscreciones de Cable pongan de relieve tensiones en la coalición.

Minutos después de que Cameron y Clegg acabaran su ejercicio de relaciones públicas, la BBC hizo estallar una segunda bomba política en torno a Cable: el Telegraph no había publicado la parte "más explosiva" de los comentarios del político liberal, que había asegurado que estaba "en guerra" con Rupert Murdoch, el magnate de los medios británicos.

Los comentarios de Cable son relevantes por tres motivos. Primero, porque confirman lo incómodos que se encuentran los liberales en el Gobierno, o al menos una parte de ellos. Lo que buscaba con esas palabras es convencer a quienes creía dos jóvenes votantes de que los liberales están haciendo más cosas de lo que parece desde fuera.

"Yo elijo mis batallas y unas son conocidas y otras no", les dice. "Y no sé si han seguido lo que está ocurriendo con la prensa de Murdoch, he declarado la guerra a Murdoch y creo que la vamos a ganar", les dice. Se refiere a su decisión de llevar a Ofcom, el regulador de las comunicaciones, el intento de Murdoch de hacerse con el 100% de BSkyB, la televisión de la que ya posee un 39%.

El segundo motivo relevante es que es el propio Cable quien en última instancia ha de tomar la decisión y su imparcialidad puede quedar ahora en tela de juicio. Numerosas voces se levantaron ayer pidiéndole que se abstenga de intervenir en el caso.

El tercer hecho relevante es que el Telegraph ocultara estos comentarios, que han llegado a la BBC a través de un "soplón" decepcionado con el silencio del diario. Un silencio que quizá se explique por el hecho de que el Telegraph es uno de los que se han opuesto a que Murdoch obtenga la mayoría en BSkyB. Y quizá pensó que cuestionar a Cable podía dificultar la posibilidad de que el ministro acabara vetando la operación, que ha recibido ya el apoyo del comisario europeo de la Competencia, Joaquín Almunia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 22 de diciembre de 2010.

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