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La policía busca a una mujer que desapareció junto a su ex pareja

El teléfono de la mujer se quedó sin batería la tarde del pasado lunes

María García Revuelta, una vecina de Boadilla del Monte de 31 años, lleva desaparecida desde la noche del sábado. La mujer acudió a la cena del supermercado en el que trabaja y desde entonces no se tiene noticia de ella. Un compañero de trabajo y ex pareja, de nombre Javier, también de unos 30 años, se ofreció a llevarla a su casa después de la celebración. Y ahí se pierde la pista de ambos. El equipo de Homicidios de la Guardia Civil ha centrado sus investigaciones en el hombre como supuesto responsable de la desaparición de la mujer. La familia de la víctima ha declinado hacer declaraciones hasta que las pesquisas estén más avanzadas.

La mujer trabaja como cajera y reponedora en el supermercado Mercadona de Boadilla, en la avenida del Infante don Luis. Es allí donde conoció a su ex pareja, quien se encarga del mantenimiento del edificio, según explicaron fuentes de la cadena de alimentación. Fruto de la relación iniciada tras entablar contacto en el trabajo, nació un bebé que tiene ahora ocho meses.

Amigos y familiares se ofrecieron para salir a buscar a María por Boadilla

La mujer es madre de otro niño de nueve años que tuvo cuando ejercía de militar en Canarias. Meses más tarde dejó las Fuerzas Armadas y decidió regresar con su familia a Boadilla del Monte. "Estaba muy lejos de su entorno y no se hacía a ese tipo de vida", relató un allegado.

Hacía unos cuatro meses que había regresado al trabajo tras su baja por maternidad. Según el relato de un asistente a la cena, la velada transcurrió sin incidentes y, cuando terminó, Javier se ofreció a llevar en coche a María a su casa. La mujer vive con sus padres y sus dos hijos en el casco antiguo de la localidad.

La alarma saltó durante la mañana del domingo. La mujer no acudió a dormir al domicilio familiar, cosa que no había ocurrido nunca. Los padres lo denunciaron en el cuartel de la Guardia Civil tras comprobar que no respondía a las llamadas a su teléfono móvil. El que tampoco aparecía por ningún lado era Javier, lo que ha hecho sospechar a los investigadores que él podría ser el responsable de la desaparición. La Guardia Civil mantiene abiertas todas las hipótesis de trabajo.

La madre de María recibió en su móvil un mensaje enviado desde el teléfono de su hija. Le decía que estuviera tranquila, que se encontraba bien y que volvería el lunes a casa. Los familiares de la mujer siempre han desconfiado de este SMS, ya que María siempre pregunta por sus hijos o por su madre. Sus sospechas apuntan a que lo mandó la persona que supuestamente la puede estar reteniendo contra su voluntad.

La familia guarda hasta el momento silencio sobre lo ocurrido. De hecho, no han querido que los amigos peguen carteles por el municipio con la foto de la mujer. La Guardia Civil le ha dicho que no lo haga para no entorpecer las pesquisas y que mantenga la discreción. Fuentes de Mercadona explicaron que la mujer tenía que haber entrado a trabajar el lunes por la mañana y que no se presentó. Igual ocurrió con Javier. La familia ha seguido llamando al móvil de María los últimos días, pero el lunes por la tarde se quedó sin batería, según varios allegados.

La Guardia Civil reforzó ayer la búsqueda por Boadilla y los municipios limítrofes. Fuentes del instituto armado confirmaron que no había denuncias previas por malos tratos entre la pareja, por lo que carecía de orden de alejamiento y de medidas de protección. También destacaron que Homicidios se ha hecho cargo de la desaparición ante los indicios recabados. "Queremos que todo esté bien atado desde el principio y que no haya ningún cabo suelto", explicaron estas fuentes.

El hijo mayor no sabe que su madre no ha vuelto a casa. Se encuentra con la familia de un compañero de colegio. Le han dicho que se ha tenido que ir a trabajar a otro supermercado fuera de Boadilla.

María es la segunda de tres hermanos. Ha residido siempre en el centro de la localidad donde, al igual que su familia, es muy conocida. El padre, ya jubilado, trabajó como taxista. La madre está de baja por depresión, según algunos amigos. Es empleada de limpieza en el Ayuntamiento de Boadilla. "La familia está destrozada. Quienes peor lo están pasando son la madre y Jorge, el hermano pequeño. Todavía no se lo creen", explicaba entre lágrimas Carmen Durán, una amiga de la familia "de toda la vida". "Tengo un mal presentimiento con este caso. Pasa el tiempo y no tenemos noticias de la pobre", añadió.

Al domicilio de la familia, cerca del Ayuntamiento de Boadilla, acudieron amigos y conocidos de María durante toda la jornada. "Muchos amigos no sabíamos que lo habían dejado. Parecía que se llevaban bien, pero a la vista está que no", agregó otra amiga de la familia. Algunos se ofrecieron a hacer batidas por los alrededores de Boadilla del Monte para intentar localizarla. "El problema es que hay mucho bosque y muchos recovecos en los alrededores", añadió la mujer.

"María es una mujer extraordinaria. Es alta, morena, con el pelo largo y siempre estaba alegre. Es una niña feliz y muy entrañable. A él se le ha visto poco por aquí. Es una persona alta, con entradas, y parece mayor que ella". Así fueron descritos María y Javier por una allegada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de diciembre de 2010