Crítica:LA PELÍCULA DE LA SEMANACrítica
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Aquella voz, aquella época

No han tenido demasiada suerte músicos y cantantes insignes del siglo XX en las reconstrucciones con formato de ficción que ha hecho el cine sobre sus compulsivas vidas y su legendaria obra. Los productores sienten lógica preferencia hacia las existencias pecadoras, alcohólicas, drogotas, autodestructivas, que finalmente se redimen y encuentran su plácido lugar en la tierra. El problema es que la mayoría de ellos la palmaron tan jóvenes como reventados, sin señales de ejemplaridad. Pero casi siempre la taquilla se las ha ingeniado para que el espectador no salga revuelto ante el imparable vértigo de sus héroes, con tendencia a la hagiografía, poetizando los finales trágicos o sórdidos. Han sido tan previsibles como olvidables los biopics sobre Ray Charles, Johnny Cash, Janis Joplin, Billie Holiday, Edith Piaf, Serge Gainsbourg, Jerry Lee Lewis y Sid Vicious. Charlie Parker tuvo la suerte de que el Eastwood más desgarrado y sombrío retratara su atormentada personalidad en la magistral Bird. También el sonido Manchester recibió un homenaje agridulce y memorable a cargo del mejor Winterbottom en 24 hour party people.

WHEN YOU'RE STRANGE

Dirección: Tom DiCillo.

Música e intérpretes: The Doors. Narración: Johnny Depp.

Género: Documental.

Estados Unidos, 2009.

Duración: 90 minutos

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A los grandes músicos les ha tratado con mejor fortuna el documental. Consecuentemente, el rey Scorsese se ocupó con penetración y complejidad del enigma que supone el rey Dylan en el extraordinario No direction home. También es una joya la escalofriante descripción de Chet Baker que hizo Bruce Weber en Let' s get lost.

Los Doors, la banda que se inventó un sonido, un ritmo y unas canciones con efectos tan hipnóticos como perdurables, tuvieron la desgracia de que un Oliver Stone que parecía acercarse a ellos con el mismo grado de cuelgue que identificaba al propio Jim Morrison les dedicó una oda muy tonta, una sicodelia irritante con vocación de herido lirismo. Tom DiCillo arregla parcialmente aquel desastre con el atractivo documental When you're strange. Lo consigue con la voz del lujoso narrador Johny Depp, alguien que transparentemente no se ha embarcado en esa misión por dinero sino por la fascinación que le provoca Morrison, con filmaciones ya conocidas de los Doors y de sus conciertos y otras inéditas, con imágenes paralelas que revelan la convulsión que vivió Estados Unidos en la década (¿prodigiosa?) de los sesenta y la identificación emocional que tanta gente encontró en su música, la inmersión sin retorno de Morrison en un pozo negro habitado por alcohol insaciable, ácidos, coca, provocación, exhibicionismo y depresión. Tambien los frenéticos aunque torpes intentos del propio Morrison en hacer una road-movie que expresara su caos y de encontrar la ansiada plenitud escribiendo poesía y desertando de los escenarios.

Cuentan que los amores ancestrales de este hombre fueron los visionarios y geniales poemas de William Blake y de Rimbaud. Su lírica nunca alcanzó ni remotamente esas cimas. A través de When you' re strange intuyes que el sensual y siempre puesto Morrison no solo fue un calvario para sí mismo, sino para todos los que le rodearon. Ningún deseo por mi parte de ir a Père-Lachaise a depositar lágrimas y flores en su tumba. Pero permanecen después de infinitos años las mismas e impagables sensaciones cada vez que escucho Light my fire, Riders on the storm y The end.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 10 de diciembre de 2010.