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Francia condena a Continental por el accidente del Concorde en 2000

El siniestro costó la vida a 113 personas y supuso el fin del avión supersónico

Los únicos responsables de que un Concorde de Air France se estrellara contra un hotel el 25 de julio de 2000 poco después de despegar, envuelto en llamas, del aeropuerto Charles de Gaulle de París son la compañía estadounidense Continental Airlines y uno de sus operarios, John Taylor, que no fijó bien una lámina de titanio de un DC-10 que había despegado poco antes. Así lo decidió ayer el Tribunal Correccional de Pontoise, que dictó sentencia tras una investigación de 10 años.

Para el presidente del tribunal ha quedado claro que una de las ruedas del Concorde estalló al tropezar con esa lámina puntiaguda y dura de unos 40 centímetros en el momento del despegue del avión supersónico. Tras explotar, los pedazos incandescentes de la rueda y las llamaradas alcanzaron el depósito de combustible del aparato, que a partir de ese momento se convirtió en una máquina mortal ingobernable. De hecho, el piloto intentó aterrizar en el cercano aeropuerto de Le Bourget, sin éxito. El Concorde se estampó contra un hotel de la localidad de La Gonesse. Murieron 113 personas: todos los pasajeros, los nueve componentes de la tripulación y cuatro personas hospedadas en el hotel.

Dado que la fatídica lámina de titanio se encontraba en la pista de despegue porque se había desprendido del fuselaje del DC-10 de Continental Airlines, el tribunal condena a la compañía estadounidense, además de a 200.000 euros de multa por homicidio involuntario, a pagar a Air France un millón de euros en concepto de indemnización por daños y perjuicios. El operario Taylor, de 42 años, ha sido condenado a 15 meses de cárcel, exentos de cumplimiento, por no haber fijado como debía la lámina. Por el contrario, su jefe de equipo, también imputado, fue declarado inocente de todos los cargos. También han quedado absueltos los tres responsables aeronáuticos franceses acusados en ese accidente.

La multa puede parecer ridícula, dada la cantidad de personas que murieron. Pero hay que tener en cuenta que todas las víctimas -la mayoría turistas alemanes que se dirigían a Nueva York para embarcar en un crucero por el Caribe- fueron indemnizadas un año después del siniestro con un millón de euros. Por eso, ningún familiar se presentó como acusación particular en el juicio.

La compañía Continental Airlines, que mantiene que el incendio del Concorde se declaró antes de tropezar con la lámina de titanio, considera la sentencia "absurda" y ya ha adelantado que la recurrirá. El abogado de la compañía, el famoso penalista francés Olivier Metzer, aseguró ayer que el fallo es el resultado de un acto "proteccionista que busca proteger los intereses franceses".

El accidente significó la defunción de este modelo, el Concorde, el único avión supersónico de pasajeros del mundo, de fabricación franco-británica y que debutó en 1969, joya y orgullo de la aeronáutica europea al que la subida del combustible por la crisis del petróleo convirtió pronto en mal negocio y que se encontraba, ya en 2000, muy cuestionado. El último Concorde voló en 2003 antes de pasar a la historia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 2010