LOS PAPELES DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO | El acoso a Julian Assange

Wikileaks pierde su principal vía de financiación

PayPal, una de las páginas web más usadas para transferencias de dinero, suspende la cuenta del portal

Cediendo a las numerosas presiones políticas de congresistas norteamericanos para que las empresas tecnológicas de Estados Unidos dejen de sustentar al portal de revelación de secretos Wikileaks, la compañía de transferencia de dinero en Internet PayPal ha cancelado de forma fulminante la cuenta de donaciones de dinero que utilizaba la organización que lidera el periodista australiano Julian Assange.

PayPal, fundada en 1998, es propiedad de Ebay, una de las mayores empresas de compraventa en la Red. Se trata de uno de los recursos más utilizados para hacer transferencias monetarias online. Un usuario crea una cuenta personal a través de la página web paypal.com, la enlaza con una cuenta corriente en su banco, y puede enviar y recibir dinero a través de ella, prácticamente desde cualquier lugar del mundo con una conexión a Internet.

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Numerosas organizaciones sin ánimo de lucro utilizan PayPal para recibir fondos. Era el caso de Wikileaks hasta el viernes, cuando su cuenta quedó inutilizada. En su blog, PayPal dijo que Wikileaks violaba sus condiciones de uso. "Nuestro servicio no puede utilizarse para actividades que promueven, incitan o instruyen a otros para que cometan actividades ilegales", añadió.

PayPal era la forma más cómoda para enviar dinero a los gestores de Wikileaks, que centralizaban esos fondos a través de la Fundación Wau Holland, radicada en Alemania. Esta reveló que desde que Wikileaks comenzó a operar, en 2006, ha recaudado 750.000 euros. A la fundación aún le quedan otras formas de financiación. Según asegura Wikileaks en su web, recibe transferencias bancarias, pagos online con tarjeta de crédito con la empresa Datacell Switzerland y cheques enviados a un apartado postal australiano.

Desde la publicación de los cables del Departamento de Estado, congresistas de EE UU, como el senador Joe Lieberman, han lanzado una campaña de presión sobre las empresas norteamericanas que permiten la existencia de Wikileaks en Internet. El miércoles, Lieberman logró que la compañía Amazon expulsara a la página de Assange de sus servidores. El viernes, EveryDNS, uno de los mayores gestores de dominios web del mundo, dejó de redirigir el tráfico a la dirección wikileaks.org, argumentando que varios ciberataques amenazaban su red.

Wikileaks sigue operando en direcciones de países como Alemania o Suiza, y está siempre accesible a través de su dirección IP: http://213.251.145.96/. Su contenido, después de la expulsión de Amazon, se alberga en los servidores de una empresa francesa, OVS, aunque el Gobierno de Nicolas Sarkozy ha pedido a esa compañía que la expulse, como ha sucedido en EE UU. Diversas organizaciones civiles han protestado públicamente por estas maniobras empresariales para desenchufar definitivamente a Wikileaks. Reporteros sin Fronteras ha emitido un comunicado en el que asegura: "Nos indigna ver a países como Francia o EE UU alinear repentinamente sus políticas de libertad de expresión con las de países como China".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de diciembre de 2010.

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