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Reportaje:EL GRAN CLÁSICO | Festival azulgrana, batacazo madridista

La guinda se llama Villa

El Barça perfecciona el juego de las temporadas anteriores gracias al fútbol asociativo del delantero

Acabado el partido, la lluvia fina calaba en el Camp Nou, una invitación más para permanecer en el asiento y rememorar la goleada endosada al Madrid. Ni un rayo, ni un trueno, ningún signo del temporal anunciado desde el Bernabéu, ni rastro de la explosividad del equipo de Mourinho, batido a campo abierto, incapaz de marcar diferencias en las áreas. Carles Rexach aguardaba en su localidad a que escampara porque había ido al estadio en moto y no se quería mojar. Charly estaba muy a gusto porque distintas emisoras de radio le solicitaban sin parar después de que Pep Guardiola le hubiera dedicado a Johan Cruyff y a él ese 5-0.

"Ellos dos fueron quienes nos impulsaron a practicar ese juego, los pioneros, ambos nos enseñaron el camino y cuantos les seguimos intentamos no traicionarles", proclamó el entrenador del Barcelona. "Ha sido un espectáculo inolvidable", respondió Rexach. "No sé si ha sido el mejor partido del Barça, pero sí estoy seguro de que es la vez que el Barcelona más y mejor ha bailado al Madrid". Y remachó: "Los dos 5-0 que viví como jugador y entrenador no tienen ni punto de comparación con el del lunes".

El Guaje ha encajado por estilo y carácter mucho mejor que Ibra y compite con Eto'o

El segundo gol resume la sinfonía: 21 toques de ocho jugadores en 58 segundos

Los jugadores celebraron el triunfo más en la cancha que en el vestuario, sobre todo después del gol de Jeffren, que provocó una piña monumental a pie de campo entre futbolistas, masajistas, técnicos y demás personal azulgrana, una fotografía que certificó la solidaridad del equipo. Hasta Messi estaba contento a pesar de que se había roto su racha de marcar en los últimos 10 partidos. Alguien escribió en la pizarra: "Mañana con el Marca, dvd del 5-0". Iniesta envió la fotografía al twitter. Guardiola, mientras tanto, recibía mensajes de felicitación incluso de técnicos españoles y extranjeros. "Sed humildes", les dijo el entrenador a sus jugadores según Mundo Deportivo, "pero el partido que habéis hecho ha sido un puto espectáculo".

El equipo se ha afinado tanto con el paso de los partidos que a veces alcanza casi la perfección. La jugada previa al 2-0, por ejemplo, fue un catálogo de toques, pases y desmarques, del buen juego de posición, posesión, presión y precisión: 21 toques en 58 segundos entre ocho futbolistas. La acción se repetiría después del 4-0 cuando los azulgrana ya habían superado al Madrid en todos los registros -goles a favor e incluso en contra, puesto que Casillas encajó en un partido prácticamente los mismos tantos que en 12: cinco frente a seis- y solo faltaba el dígito mágico del 5, alcanzado al final con una jugada de dos suplentes como Bojan y Jeffren.

La sensación compartida por jugadores y entrenadores es que la actual versión del Barcelona es la mejor, superior a la de la primera temporada de Guardiola -tres títulos más tres al inicio de la siguiente-, y a la pasada de los 99 puntos en la Liga. El propio entrenador certifica la impresión: "Jugamos muy bien, con continuidad, y estamos por encima del nivel de los dos años anteriores". Xavi está de acuerdo con Guardiola: "Para mí somos mejores. El equipo es más maduro y hace mejor fútbol que cuando ganamos el triplete". El factor clave ha sido la incorporación de Villa, el mejor punto y final del equipo, un jugador concreto para un equipo a veces excesivamente retórico. Villa ha encajado momentáneamente mucho mejor que Ibrahimovic y compite seriamente con Eto'o.

Guardiola ya quiso fichar a El Guaje como sustituto de Eto'o. El problema es que el camerunés solo aceptó jugar en el Inter y la operación llevó a adquirir a Ibrahimovic. Villa ayuda en la presión, ataca el espacio y le da profundidad, verticalidad y pegada al Barça, virtudes que también tuvo en su día Henry -uno de sus mejores partidos fue ante el Inter de Mourinho cuando ejerció de falso ariete en ausencia de Messi e Ibrahimovic-. Villa cuenta con el apoyo de los internacionales españoles, sobre todo de Xavi, y se ha integrado en el campo, en el vestuario y en la ciudad después de habilitar una vivienda en la zona alta, nada de una zona costera.

El asturiano no es egoísta, nunca fue caprichoso y, en cambio, marca goles, reparte asistencias, tria desmarques y se machaca en el gimnasio. Villa entiende sobre todo el juego de Messi, que el lunes ejerció de volante y de enganche, y Messi el de Villa. Así que el Barça jugó muy a gusto y con naturalidad. Nadie habla, sin embargo, de títulos sino de disfrutar y respetar al rival, sobre todo al Madrid. Uno y otro han construido por separado un relato extraordinario. Una vez se han enfrentado, en cambio, la historia la ha escrito el Barça. "Hemos ganado un partido al que el rival daba mucha importancia, como si fuera una final", comentaba uno de los capitanes barcelonistas. "Y de ahí el impacto que ha tenido el resultado. Sabemos, en cualquier caso, que no se disputaba ningún título. Fue el mejor regalo para el 111 aniversario de nuestro club". Villa ni siquiera salió a responder a Mourinho ni a presumir de sus dos goles sino que prefirió el calor de sus compañeros en el vestuario mientras caía lluvia fina en el Camp Nou. No se escuchó ni un relámpago.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de diciembre de 2010