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La crisis obliga a cerrar el Centro Internacional de Prensa de Barcelona

Un millón de euros es lo que adeuda, principalmente en concepto de alquiler, el Centro Internacional de Prensa de Barcelona (CIPB) al Colegio de Periodistas de Cataluña. Creado en plena euforia preolímpica, en 1988, el CIPB nació para dar apoyo logístico a los corresponsales extranjeros en la ciudad. El déficit que acumula ahora, en buena parte generado por el impago de la aportación (desde el primer año) de uno de los miembros del consorcio, el Ministerio de la Presidencia, amenaza con arrastrar al Colegio de Periodistas al abismo. Ante ello, la entidad ha decidido soltar lastre y cerrar oficialmente el CIPB el 1 de enero.

"Son momentos muy delicados para la profesión, que el año pasado perdió en Cataluña 700 puestos de trabajo. Hoy el colegio necesita destinar sus ya escasos recursos a tareas de formación y bolsas de trabajo, eso es ahora prioritario", exponen los rectores del organismo.

La pérdida de cuatro puestos de trabajo añade dramatismo al cierre de un centro de 550 metros cuadrados que acoge de manera estable a una treintena de corresponsales, si bien los usuarios son casi el doble, informa Roberta Bosco. Reunidos ayer, esos periodistas acordaron solicitar una reunión con el decano del colegio y seguir las entrevistas con partidos políticos, y sopesaban si efectuar una sentada ante el CIPB.

Los responsables del colegio trabajan bajo la premisa de mantener la marca del CIPB; tras no obtener respuesta de Madrid (algo que no ha logrado ni la nueva directora del CIPB, la periodista Rosa Maria Calaf, con buenos contactos en la capital), han entrado en negociaciones con el resto de los miembros del consorcio (Generalitat, Ayuntamiento y Cámara de Comercio) para refundar un organismo que funcionara ante acontecimientos concretos de gran envergadura, como podría ser la visita del Papa.

Una comisión trabaja ahora, según una nota del patronato del CIPB tras su reunión del pasado lunes, para buscar "un nuevo ente (...) que incorpore la conversión tecnológica para satisfacer las necesidades de los corresponsales". Estos se preguntaban ayer de dónde saldría el dinero. En cualquier caso, el colegio mantendrá los servicios actuales hasta el 31 de enero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de noviembre de 2010