Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ELECCIONES CATALANAS | Faltan 4 días

La izquierda indecisa

La encuesta del Centro de Estudios de Opinión publicada justo antes del inicio de la campaña electoral indicaba que casi una quinta parte de los electores catalanes todavía no sabe a quién votará el 28-N. Esta indecisión afecta mucho más a la izquierda ideológica de nuestro país que a la derecha. El 8% y el 7% de los que en 2006 votaron a CiU y al PP, respectivamente, se muestran indecisos. En los votantes de izquierdas, estos porcentajes ascienden al 16% en el caso del PSC y en el de ERC, y al 19% en el de ICV-EUiA.

Los motivos que pueden generar esta indecisión, que en algunos casos es fruto de la desorientación y, en otros, del voto oculto (fiel o infiel), dependen del comportamiento electoral de los entrevistados, de su ideología y de su visión del encaje de Cataluña dentro de España.

El electorado de ERC constata incrédulo la división del independentismo justo cuando tiene más partidarios

Casi el 80% de los votantes del PSC se sitúan a la izquierda ideológica, pero se dividen entre los que se consideran tan españoles como catalanes (56%) y los que destacan la catalanidad por encima de la españolidad (30%), y entre los autonomistas (39%) y los federalistas (43%).

ICV-EUiA tiene un electorado más marcadamente de izquierdas (el 85%), pero también dividido en el eje nacional, entre los que se consideran tan catalanes como españoles (45%) y los que se consideran más catalanes que españoles o solo catalanes (un 40%), y en la defensa de un modelo de Estado, ya que la mitad se decanta hacia las tesis federalistas oficiales de la formación política, una cuarta parte apuesta por mantener el actual y una quinta parte se muestra a favor de la independencia de Cataluña.

ERC, en cambio, tiene un electorado más uniforme que los otros dos socios de Gobierno: un 85% es de izquierdas (más de izquierdas que el PSC y menos que ICV-EUiA), más del 90% destaca su catalanismo (un 60% se considera solo catalán) y el 70% quiere la independencia de Cataluña.

Teniendo en cuenta estos perfiles ideológicos, ¿qué puede haber generado la desorientación de estos electores? La incapacidad de la izquierda catalana y española para paliar los efectos de la crisis económica ha generado un sentimiento de frustración a un electorado de izquierdas transversal, que sigue negando la posibilidad de encontrar soluciones óptimas desde la derecha ideológica.

El electorado de izquierdas más españolista (casi monopolizado por el PSC) no comprende la presencia de ERC en el Gobierno tripartito, ni la falta de entendimiento entre el PSC y el PSOE, ni el fracaso de las personas que representan la corriente más españolista del PSC. El electorado más catalanista del PSC ha vivido con estupor el episodio más ofensivo de sumisión del PSC al PSOE a raíz de la aprobación del Estatuto y de la sentencia del Tribunal Constitucional, y lamenta la debilidad del PSC y la incapacidad del PSOE para construir una España plurinacional.

El electorado desorientado de ICV-EUiA lamenta haber perdido la oportunidad de impulsar políticas transformadoras desde un Gobierno tripartito cohesionado, ve con cierto recelo el incremento de tono del color verde de una opción política que siempre ha abanderado un rojo subido, y no comprende que se dejen huérfanas de referentes aquellas bases electorales, cada vez más numerosas, que ahora apuestan por la independencia de Cataluña.

Finalmente, el electorado independentista de izquierdas de ERC ve con resignación que en el Gobierno tripartito hayan pesado más las secuelas negativas del Estatuto que las políticas sociales de izquierdas, constata con incredulidad la división del independentismo justo cuando hay más catalanes partidarios de la independencia de Cataluña y reconoce titubeando que ERC debe ser el puntal del independentismo catalán y, al mismo tiempo, partido bisagra capaz de hacer decantar mayorías gubernamentales.

Las vías para cautivar a estos electores de izquierdas heterogéneos, indecisos y desorientados, pasan por soluciones incompatibles que necesariamente comportarán la priorización de estrategias de campaña electoral para fidelizar a determinados perfiles. El acierto en esta priorización podrá condicionar el éxito electoral o frenar un descalabro electoral.

Jordi Matas Dalmases es catedrático de Ciencia Política de la UB.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de noviembre de 2010