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Reportaje:ELECCIONES CATALANAS | Faltan 4 días

Entre el ahorro y el trasvase

La política hidráulica del tripartito se sitúa en las antípodas de las de CiU y el PP

Cataluña sufrió en los años 2007 y 2008 una de las sequías más severas de su historia reciente, lo que obligó al tripartito a tomar medidas restrictivas en el consumo. Algunas de ellas, con todo, formaban parte de la política propugnada por el partido que estaba al frente de Medio Ambiente: ICV, formación que ha sostenido siempre que el ahorro debe ser el primer norte en la política hidráulica. El segundo, la reutilización. Ese ahorro lleva aparejada la voluntad de no consumir más de lo que se tiene y rechazar, por tanto, los trasvases. Esquerra defiende, en general, la misma opción. CiU y el PP, en cambio, se mueven en la perspectiva del llamado desarrollismo: el crecimiento exige más infraestructuras para que el agua no falte en caso de otra sequía. A juicio de estos grupos, los trasvases no son negativos, de ahí que el PP vuelva ahora a reivindicar el del Ebro y CiU nunca haya abandonado el proyecto de traer a Cataluña el agua del Ródano. Los socialistas se situarían a mitad de camino de ambas opciones.

Solo ICV y ERC superan un análisis de sus programas hecho por biólogos

Un elemento de fricción dentro del Ejecutivo presidido por José Montilla ha sido la interconexión de cuencas. Es decir, que se suministre a una zona agua procedente de otra. Para dejarlo claro: ICV ha rechazado de plano que el agua del Ebro pueda abastecer un día al área metropolitana, mientras que los socialistas creen que esa conexión, que se produciría en la zona de Cunit y Cubelles, garantiza el suministro, del Ebro hacia el norte y a la inversa, en caso de cualquier eventualidad.

Frente a la interconexión, la política propuesta por ICV (y triunfante en los últimos años) ha sido la de aportar agua del mar. Se ha terminado la desalinizadora de El Prat, aunque no funciona a pleno rendimiento porque las lluvias lo hacen innecesario y es más caro desalar agua que depurar la que se toma del río. También se está ampliando la desalinizadora del Tordera, pero está encallada la de Cunit-Cubelles, aunque el proyecto está redactado y elaborado el estudio medioambiental. Lo que falta es el dinero para las obras.

Paralelamente, la política de ahorro de ICV se ha traducido en la recuperación de acuíferos y la mejora de las instalaciones, sobre todo las relacionadas con el suministro del Ter a Barcelona, así como en la construcción de una conducción en Collserola que comunique las aportaciones del Llobregat con las del Ter.

El futuro está por escribir. Pero resulta interesante la evaluación de los programas de los partidos hecha por los alumnos de la asignatura de Hidrobiología de Cuencas, impartida por Narcís Prat, en la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona. Sacan nota ICV (11 sobre 16) y ERC (10), y todos los demás partidos suspenden. CiU y PxC alcanzan 4,5; Reagrupament, 3,5; el PSC y el PP empatan a 2,5, y Ciutadans solo obtiene un 1,5.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de noviembre de 2010